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Política

Los números que inquietan a la Rosada, alarma por una paritaria clave y la mirada de Karina sobre Milei

El Gobierno enfrenta señales preocupantes en la economía mientras crecen las dudas internas. A la par, una paritaria clave se demora. La frase de la hermana del Presidente.

El lunes, cuando el Presidente encabezó la reunión de Gabinete, la mayoría de los ministros estaba pensando más en el escenario incierto de Manuel Adorni y en las internas del poder que en la economía. Pero, como siempre, Javier Milei fue hacia su tema favorito: defender el programa, explicarlo a los integrantes principales del Gobierno y despotricar contra los periodistas con versiones paranoicas. Solo que esta vez lo hizo en un contexto en el que varios de los que estaban sentados a la mesa empiezan a sentirse abrumados por las dudas sobre las consecuencias que está teniendo en la economía real la receta libertaria.

Tal es así que uno de los ministros fue al día siguiente a ver a Toto Caputo y a Pablo Lavigne para pedir precisiones: “¿Estamos en problemas?”. La respuesta fue una larga reunión con despliegue de datos macro y expectativas hacia adelante, marcando a abril como un punto de reconversión, sobre todo —siempre según los funcionarios— en actividad, consumo e inflación, que vienen moviéndose todos con índices de alerta.

Caputo aseguró que las perspectivas van a ir mejorando en “el segundo semestre”, una expresión tóxica en el universo político después de que Mauricio Macri la hiciera famosa. El ministro se volvió a su despacho eligiendo creer. Cuarenta y ocho horas después se conocieron datos abrumadores sobre la caída de la actividad industrial y la construcción. Entonces fue cuando el propio Presidente tuvo que salir a convencer.

El 8,7% de caída interanual en la actividad industrial —que con el desglose muestra sectores en picada en más del 20%— es un dato duro que provocó que Milei se adelante en un tuit que, por primera vez en mucho tiempo, lo llevó a mostrar empatía: “Los procesos de mejora no avanzan a la misma velocidad para todos: las estadísticas reflejan promedios, y sabemos que hay gente en los extremos de la distribución. Precisamente por eso hay que persistir: para normalizar la economía y, con ella, la vida de todos los argentinos. Por eso pedimos paciencia. El rumbo es el correcto. Cambiarlo sería dinamitar lo logrado”.

En la intimidad, el Presidente se está mostrando cada vez más enfurecido con el reflejo del resultado económico que le devuelven los sondeos y los medios. Una de las últimas encuestas que circulan revela —como casi todos los estudios— que el empleo es la principal preocupación, seguida de la inseguridad y, sorpresivamente, aparece la inflación en tercer lugar. A esta atmósfera se le sumará el dato del INDEC sobre el índice de aumento de precios de marzo, que se conocerá el martes.

Un empresario de alto nivel entre los supermercadistas recibió esta semana algunos informes internos de relevamiento del consumo. Es un hombre de negocios que solía tener una fe ciega en el proceso de transformación del Presidente y que ahora está preocupado. En los informes que le mandaron dice que en las principales cadenas de supermercados de la Argentina, el 80% de las compras son ofertas y los volúmenes de venta —en algunas de estas cadenas— bajaron a niveles de 2022–2023, incluso peores que durante la pandemia. Marzo fue un desastre. Supone, también, que abril no debería ser peor. A los datos duros se le suman anécdotas individuales.

En un proceso grande de achicamiento de personal en uno de sus centros de distribución, Pablo Moyano armó una asamblea de trabajadores. En otro momento, ese episodio podría haber augurado un conflicto duradero. Sin embargo, participaron 17 personas sobre 400.

Es un escenario complicado donde el temor a perder el empleo parece dominar la escena de los argentinos, quienes, según un estudio de Guillermo Olivetto —en base a datos cuánticos de Pew Research—, el 65% de las familias afirma que tiene dificultades importantes para llegar a fin de mes. Casi todos —9 de cada 10— plantean que cuidan más sus gastos que un año atrás y tres de cada cuatro no pueden ahorrar nada. En ese contexto, entre aquellos que tienen trabajo, el 66% reconoce estar muy o bastante preocupado por la posibilidad de perderlo. Los focus group de Olivetto revelan que en los primeros dos años de Milei, los sentimientos predominantes de los argentinos eran “esperanza y añoranza”.

En ese orden. Ahora se invirtió para el lado de la angustia: se mantiene la esperanza pero muy por detrás de la añoranza de haber tenido años mejores.

Las paritarias reflejan el estado de situación. Claramente por debajo de la inflación tal como pidió el Gobierno, es interesante prestar atención a lo que está pasando con el Sindicato de Comercio, que ya el 26 de marzo había cerrado las condiciones de un acuerdo con las cámaras empresariales, pero desde hace 15 días y frente a la inminente aplicación de un convenio que aplica a 1.200.000 trabajadores, la Secretaría de Trabajo no lo homologa y empieza a haber misterio sobre qué está pasando.

JAVIER MILEI CASA ROSADA
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