La Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) expresó su profunda preocupación por la prolongada demora en las negociaciones salariales del sector olivícola en las provincias de La Rioja y Catamarca. Hoy se realizará una nueva reunión urgente y se espera destrabar el conflicto.
El proceso, que se extiende desde octubre de 2025, pone en riesgo el inicio y el normal desarrollo de la cosecha de aceituna.
De acuerdo a declaraciones de Omar Muga, delegado regional de UATRE, “Es una situación angustiante y nos da dolores de cabeza para acordar un precio”.
Difícil negociación
El día 3 de febrero de 2026, en la ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca, se llevó a cabo una nueva audiencia de la Comisión Asesora Regional N° 13 (Catamarca / La Rioja), presidida por la presidenta alterna Cristina Zamora. Participaron representantes de UATRE La Rioja (Omar Muga, Omar Cedrón y Mauricio Luna) y UATRE Catamarca (Ariel Coronel, Hernán Ferreyra, Luis Varela y Ramón Valdez).
Por el sector empleador asistió CAME, representada por Bibiana Marabini, registrándose la ausencia de la Sociedad Rural Argentina y la Federación Agraria, delegación Catamarca.
En el encuentro, el sector empresario retrocedió respecto de propuestas anteriores y ofreció $4.800 brutos por cajón de aceituna de mesa, monto sujeto a descuentos que el gremio consideró claramente insuficiente. Con anterioridad, las cámaras empresarias habían planteado valores de $5.200 y luego de $5.500 por cajón, alternativas que tampoco fueron aceptadas por los trabajadores.
Desde la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores (UATRE) ratificaron su reclamo de $6.000 por cajón y advirtieron sobre el impacto de la prolongada falta de definiciones en la negociación salarial del sector olivícola en las provincias de La Rioja y Catamarca. “El proceso, que se viene dilatando desde octubre de 2025, pone en riesgo el inicio y el desarrollo normal de la cosecha de aceituna”, alertaron desde el gremio.
Desde la representación sindical se argumentó que las propuestas empresarias no se ajustan al contexto inflacionario, a los valores de campañas anteriores ni, mucho menos, a la canasta básica familiar. Según datos del INDEC de diciembre de 2025, una familia tipo requirió $1.308.713 mensuales para no caer en la pobreza, lo que evidencia el grave deterioro del poder adquisitivo de los salarios rurales.
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