El titular de la UIA, Martín Rappallini, advirtió que producir en la Argentina es entre 25% y 30% más caro que en Brasil debido a la presión impositiva, la falta de infraestructura y las distorsiones laborales. Insistió en que la competitividad debe ser el eje de la política industrial y consideró urgente avanzar con una baja de impuestos, la modernización laboral y mejoras logísticas para que el sector pueda competir.
Rappallini aseguró que la industria atraviesa una situación delicada tras el freno que provocó la suba de tasas en los meses previos a las elecciones.
Señaló que, aunque tras los comicios comenzó un leve repunte, la actividad sigue golpeada y persisten cierres de plantas, como Whirlpool en Pilar, que dejó sin empleo a 220 trabajadores, y las textiles Luxo y Vulcalar en La Rioja, donde se perdieron otros 120 puestos.
De acuerdo con el titular de la UIA, la transición hacia un orden macroeconómico debe contemplar el peso que hoy cargan las industrias transables, afectadas por "mochilas y distorsiones" que dificultan competir en un mercado global agresivo. También alertó por la competencia desleal de plataformas como Temu y Shein, que —según afirmó— ingresan productos "sin pagar impuestos", y reiteró las preocupaciones por las prácticas comerciales de China.
Respecto de la apertura importadora, Rappallini destacó que países como Brasil o México combinan integración con una fuerte base industrial, y que no existe desarrollo industrial duradero cerrando la economía. Planteó que la Argentina necesita integrarse al mundo, pero con reglas claras y políticas firmes que compensen las distorsiones que hoy encarecen la producción local.
Por último, remarcó que, mientras el Gobierno avanza en reformas fiscal y laboral en el marco del Consejo de Mayo, será indispensable generar condiciones de igualdad para la industria nacional. "La competitividad es la clave. Si la actividad no se reactiva, el Gobierno tendrá que evaluar nuevas medidas. La situación es muy compleja", concluyó.
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