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Sociedad Día Nacional del Inmigrante

Almacén de Ramos Generales "Juan Lléseri": una historia de inmigrantes en La Rioja

Desde 1949, se celebra el "Día Nacional del Inmigrante" fomentando la acogida en nuestro país "a los individuos de todas las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio".

 

UNA HISTORIA DE INMIGRANTES EN CHILECITO

 

Desde 1949, el 4 de

septiembre se celebra el "Día Nacional del Inmigrante". Esta fecha fue

establecida por el Decreto N.º 21.430, durante la presidencia de Juan Domingo

Perón, en conmemoración al día en que, en 1812, el Primer Triunvirato firmó el

primer decreto fomentando la acogida en nuestro país "a los individuos de todas

las naciones y a sus familias que deseen fijar su domicilio en el territorio".

En este día se honra el aporte histórico y cultural que las y los inmigrantes

tuvieron y tienen en la Argentina.

La gran ola de

inmigración europea a la Argentina que tuvo lugar a finales del siglo XIX y

primeras décadas del siglo XX consistió mayormente en el arribo de inmigrantes

italianos y españoles, junto con otras nacionalidades, especial ucranianos,

polacos, rusos, franceses, irlandeses alemanes entre otros. Entre 1880 y 1915

llegaron más de 7.000.000 de europeos.

En la

provincia de La Rioja  la mayoría de los

inmigrantes ubicados fueron españoles, árabes y sirios-libaneses. En 1914 el

número de estos últimos, es mayor al de los españoles (341 y 315

respectivamente)

A fines del siglo

XIX y principios del XX, La Rioja y Chilecito en particular adquiere

relevancia a nivel nacional por ser el centro de explotación minera más

importante.

Cuando se inauguró

la mina La Mejicana, en 1905, era uno de los cablecarriles más largos y

altos del mundo.

Una historia de

Inmigrantes

Chilecito vivió

un período de auge. Abrió la primera sucursal del Banco Nación y las

estaciones del cable estaban conectadas por una de las primeras líneas telefónicas

del país.

El floreciente

progreso que a principios de siglo XX trajo la explotación de la minería,

atrajo el interés de nuevas corrientes y grupos de inmigrantes árabes, que

llenos de ilusión y esperanza llegaron a nuestras tierras.

 

Matil Lléseri, nos cuenta con mucha nostalgia las circunstancias que rodearon la

llegada de sus antepasados directos, allá por el año 1907. Su padre, Don Juan

Lléseri con solo 19 años de edad, soltero, llega a esta tierra

chileciteña, en momentos en que ya ejercían el comercio, precursores de su país

que estaban familiarizados con la vida del lugar, e interesados en su medio.

Tengamos en cuenta

que llegaban de un país que estaba devastado por sucesivos ataques bélicos y

era, bajo esas condiciones, imposible mirar el futuro con optimismo en una zona

caracterizada por la incertidumbre de la guerra.

Ello creó un auge,

que llevó a muchos jóvenes a poner sus ojos en "el nuevo mundo", donde

había verdaderas posibilidades de progreso.

Don Juan

Lléseri llega en un momento justo, Chilecito estaba

experimentando una época de esplendor económico, había una gran demanda y la

población había crecido enormemente, sumando a ello el nivel de vida que

ofrecía el oro del Famatina.

Ya en esa época

estaban instaladas otras familias sirias y libanesas, entre ellos, Don Salomón

Waidatt, quien era un importante proveedor mayorista de ramos

generales, constituyéndose en su principal proveedor.

Con el tiempo, Don

Juan ve crecer su negocio, buscando proveedores de Córdoba y Buenos

Aires.

Su negocio, instalado

en una de las esquinas de la Plaza, (hoy Caudillos Federales), en 9 de

Julio y Adolfo E. Dávila, llevaba la denominación comercial "El Tigre" y

gozaba de un auge muy particular, debido al floreciente momento económico de

nuestra comunidad. Poco después, regresa a su país de origen,(todavía soltero).

 

Europa estaba

amenazada por una guerra y en momentos en que Don Juan gozaba de un

periodo de paz, fue sorpresivamente convocado a participar como combatiente en

aquella sangrienta guerra en donde Líbano sería dominado por Francia,

finalizando los ataques bélicos el 11 de Noviembre de1919.

Como consecuencia

de su participación activa, fue herido de bala en su pierna izquierda, la que

le valió la baja de las filas del ejército.

Como dato

histórico, queremos recordar que Siria finalmente quedó libre de dominación

francesa el 17 de Abril de 1946.

El destino le guió

a conocer a la que luego fue su esposa para toda la vida, Doña Anise

Mjail (Miguel) Esper Nahás, en Hamma Siria, con

quien contrajo matrimonio y fue la madre de sus hijos.

Ya casados vienen a

Argentina en un penoso viaje de 3 meses, decimos penoso debido a que el

barco había estado estacionado y sin reparar desde antes de la guerra y no

estaba en condiciones, partieron desde Beirut, (Líbano), el 2 de Junio

1920 y llegaron el 2 de Septiembre.

A pesar de que Buenos

Aires les ofrecía tantas oportunidades de trabajo, Don Juan tenía en

su mente el feliz recuerdo de lo que había vivido en la añorada Chilecito,

que tan gratos recuerdos le traía.

Parten desde Buenos

Aires con su flamante esposa y se instalan en esta ciudad, en la casa de

Don Salomón Waidatt, paisano que tenía gran afecto hacia él, además

de buenas relaciones comerciales que los unían.

Don Juan

Lléseri continua reanudando la atención de su interrumpido negocio en 9

de Julio y Adolfo E. Dávila, "El Tigre", con el rubro "Ramos

Generales", y con el éxito que continuaba favoreciéndolo.

En el año 1922

adquiere de la sucesión Guillermo Iribarren, una propiedad consistente

en un lote de respetable medida. Dicha propiedad comenzaba en Dr. Santiago

Bazán y se extendía hasta las 7 esquinas.

El negocio que

ahora abriría sus puertas, en al año 1924, estaba compuesto de salón comercial

y dependencias familiares, unidos entre sí. Este nuevo negocio se llamó a

partir de ahí "Juan Lléseri".

Los rubros que

abarcaba eran múltiples, incluyendo tienda, almacén, ropería, zapatería,

cereales variados, hierbas medicinales, etc

La extensa zona del

oeste riojano, Guandacol, Villa Castelli, Vinchina, etc., eran

productoras de trigo, alfalfa, y maíz, que luego con el correr del tiempo, se

reemplazaría por viñedos, preferentemente a partir de 1934. Don Juan compraba

en cantidades el llamado "trigo pan", diferente al trigo para locro, y

lo procesaba directamente en su propiedad. Una empleada se encargaba de separar

el trigo de la paja, y lo lavaba, luego lo embolsaba y lo enviaba a los conocidos

molinos harineros "San Francisco", (hoy Museo) y "Santa Rita".

 

Su hija Matil, nos continúa narrando sobre la

actividad comercial propia de aquella época. Por ejemplo, el acopio de hierbas

medicinales de la zona del Famatina, en donde abunda una interesante

variedad. Era adquirida de los "yuyeros" y luego embolsada, (la traían a

lomo de burro). Cuidadosamente empaquetada en bolsas arpilleras bien cosidas,

eran identificadas con destinatario y remitente, para ser enviadas hacia Buenos

Aires, Rosario y Mendoza.

Con el correr del tiempo, don Juan Lléseri adquiere

de don Salomón Waidatt, un interesante lote de respetables

medidas, hacia la derecha del hospital, transformándolos en viñedo. Esta viña

era atendida por idóneos de San Juan, con el agregado de una variedad de

plantas frutales, las que eran aprovechadas comercialmente.

En el año 1932, Don Juan construye su propia bodega,

la que comienza a elaborar vino al año siguiente, con su propio nombre y

apellido, como marca de origen.

Don Gabino Coria Peñaloza, en ese entonces inspector

del Instituto Nacional de Vitivinicultura, autorizó la salida a la venta

de dicho vino, firmando los libros correspondientes, los que se conservan como

reliquia.

El vino tuvo una interesante demanda comercial, elaborando

su propia producción de uva y con el agregado de que lo que recibía de

viñateros de los distritos.

La llegada de nuevos emprendedores vitivinícolas, y la

instalación de la nueva bodega "La Caroyense", con su moderno sistema de

elaboración, influyó para que dejara de existir en 1944. Para ese entonces, el

ya había vendido sus dos fincas.

Don Juan y Doña Anise tuvieron 9

hijos: Antonia, Anise, Victoria, Juan Carlos, María Cocab, Alberto,

Eduardo, Matil, Oscar Miguel y Ricardo.

 

La historia de Don Juan Lléseri nos ayuda una vez más, a valorar la

labor abnegada realizada por nuestros pioneros, que con sacrificio y honradez

supieron forjar un futuro digno para sus hijos.

Fuente: Paginasarabes.com // Por José Luis Campillay

 

 

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