En la Iglesia Catedral y Santuario San Nicolás de Bari, el Obispo de La Rioja reflexionó sobre el mandamiento del amor y la importancia de la Eucaristía como fuente de entrega hacia los más vulnerables.Durante la tradicional celebración de la Misa de la Cena del Señor, Monseñor Dante Braida brindó una homilía centrada en la vida comunitaria y el espíritu de fraternidad. Recordando la última cena de Jesús con sus discípulos, el Obispo destacó que aquel encuentro se dio en un “clima de familia”, donde el Maestro transmitió sus enseñanzas finales antes de la despedida, marcando un estilo de vida basado en el respeto y el compromiso mutuo.
El prelado hizo especial hincapié en el gesto del lavado de pies como un símbolo fundamental para los vínculos humanos. Según Braida, este acto de humildad debe regir las relaciones actuales, transformándolas en un servicio que implica “el respeto al otro” y el “compartir lo que somos y tenemos”. Para el Obispo, la misión de la comunidad es asumir responsabilidades con generosidad, buscando siempre el bienestar colectivo.
En su mensaje, Braida advirtió sobre las tentaciones del individualismo que afectan a la sociedad actual. Señaló que muchas veces se cae en una “actitud más especuladora o egoísta”, donde se busca sacar provecho personal de los vínculos en lugar de servir. Ante esto, propuso el amor de Jesús como la herramienta necesaria para “salir de nosotros mismos y vivir para el bien de los demás”.
La homilía también resaltó la importancia de la ayuda a los sectores más desprotegidos de la provincia. Monseñor afirmó que la verdadera disposición al servicio tiene que ver, particularmente, con “ayudar a quienes más necesitan o se encuentran en mayor fragilidad o vulnerabilidad”. Este compromiso, indicó, es lo que permite que las comunidades crezcan con un sentido pleno de trascendencia.
Asimismo, se refirió a la institución de la Eucaristía y del Orden Sagrado como los pilares que sostienen la vida de la Iglesia. Braida agradeció la labor de los sacerdotes que actúan como pastores del pueblo y brindan el “alimento vital”. Definió a la Eucaristía como la “fuente del Amor más grande” que permite al creyente aumentar su capacidad de entrega diaria.
Finalmente, el Obispo instó a los fieles riojanos a alimentarse de la presencia de Cristo para que sus existencias sean una expresión clara de amor servicial. “Que el Señor nos ayude a alimentarnos siempre de ella para que nuestras vidas sean plenas”, concluyó en su mensaje ante la comunidad congregada en el santuario de San Nicolás de Bari.
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