La joven, identificada bajo el nombre ficticio de “Ana”, vivía en un complejo que el propietario alquilaba exclusivamente a mujeres y que ahora se encuentra bajo investigación tras múltiples denuncias de situaciones similares.
El episodio ocurrió durante la madrugada del miércoles, cuando la víctima notó un brillo extraño proveniente de una cinta negra colocada sobre un ventiluz del dormitorio. Al revisar con la linterna del teléfono, descubrió un dispositivo de filmación cuidadosamente escondido y dirigido hacia su cama. Dentro del aparato encontró una tarjeta de memoria con registros recientes, donde aparecía grabada sin su consentimiento en su propio espacio íntimo.
Tras el hallazgo, Ana informó lo sucedido en el grupo de WhatsApp del edificio, lo que reveló un panorama aún más inquietante: otras inquilinas aseguraron haber encontrado elementos sospechosos o indicios de manipulación en sus departamentos durante las últimas semanas.
Fuente: Medios Provincias
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