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Sociedad UNLAR

Celebraron los 46 años del Colegio San Martín

“Esto no es magia”, dijo la rectora Natalia Álbarez Gómez.
Agrandar imagen Un acto con proyecciones a futuro.
Un acto con proyecciones a futuro.

En un acto cargado de historia y proyecciones a futuro, el Colegio Preuniversitario General San Martín conmemoró el cuadragésimo sexto aniversario de su creación.

Durante su discurso, la directora del establecimiento, Rosario Ávila, realizó un ejercicio de memoria institucional, recordando que el colegio comenzó a funcionar el 7 de abril de 1980. En sus orígenes, operaba como una institución provincial con modalidad de internado, facilitando el acceso a la educación para estudiantes del interior de la provincia.

Con el tiempo, el colegio se integró al ámbito de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR), consolidando una identidad académica única en la provincia. Actualmente, su oferta formativa ha evolucionado de un bachillerato originario a tres ofertas educativas: un bachiller y dos tecnicaturas diseñadas para la inserción en el mundo del trabajo.

La directora Ávila enfatizó que la gestión se ha centrado en un proceso de ordenamiento profundo bajo la premisa de que «ordenar permite generar condiciones para enseñar mejor».

El evento destacó por el trabajo conjunto de diversas áreas. La directora agradeció especialmente a la «profe Coca» y su equipo de docentes y preceptores por la organización diaria. También extendió el reconocimiento a las autoridades presentes, incluyendo a la rectora de la UNLaR, Natalia Albarez Gomez, la senadora Florencia Lopez y los egresados de la institución.

Asimismo, resaltó la colaboración de la Secretaría General, Relaciones Institucionales, Protocolo, Seguridad, la Secretaría de Extensión y el Director del Hospital de Clínicas, quien garantizó la cobertura de salud durante la jornada.

Para finalizar, Ávila se dirigió a los estudiantes, calificándolos como la «razón de ser de la institución», y pidió a las familias un acompañamiento afectivo constante. «Sabemos que tenemos muchos desafíos, pero también una gran oportunidad”, finalizó.

Durante su discurso, la rectora subrayó que el crecimiento del establecimiento no es fruto del azar, sino de una gestión enfocada en resultados concretos. «Esto no es magia, esto es trabajo, es decisión, es acción, es tener claro los objetivos», afirmó la académica, vinculando la historia del colegio con su propia trayectoria personal al señalar que nació pocos meses antes que la institución.

Rectora. Destacó la transformación integral que atraviesa la institución.
Rectora. Destacó la transformación integral que atraviesa la institución.

Álbarez Gómez recordó los desafíos iniciales al asumir la gestión, marcados por la incertidumbre presupuestaria a nivel nacional. Sin embargo, destacó que la prioridad fue jerarquizar al colegio, dejando atrás años de postergación: “Esta nueva UNLaR tiene hoy un colegio que no es más la puerta trasera de la universidad. Un colegio que es la nueva UNLaR”. Para lograrlo, se ejecutaron mejoras en infraestructura, iluminación, núcleos sanitarios y seguridad, además de un reordenamiento del tránsito en el ingreso. Estos avances fueron posibles gracias a la articulación con sectores públicos y privados.

En un pasaje reflexivo de su alocución, la rectora interpeló el concepto de libertad, vinculándolo directamente con el acceso a la formación académica. «Lo que nos hace libres es el conocimiento. Cuando hablamos de libertad, tenemos que tener libertad con conocimiento, libertad con condiciones materiales para elegir», sentenció.

Hacia el cierre, la rectora realizó un llamado a la coherencia institucional, instando a docentes y nodocentes a ser el ejemplo de los estudiantes. «Nuestros jóvenes no hacen lo que decimos, hacen lo que hacemos», advirtió, enfatizando que la calidad educativa se construye con el compromiso diario.

Colación

En una emotiva jornada de colación en la UNLaR, nuevos profesionales de la medicina recibieron su título, coronando años de esfuerzo, sacrificio y vocación. La ceremonia estuvo marcada por palabras cargadas de sensibilidad, tanto desde la voz de una graduada, Sofía Corzo, como desde el mensaje institucional de la rectora, Dra. Natalia Albarez Gómez, que dejó una frase contundente: “Hoy reciben la misión de cuidar vidas”.

La graduada, Dra. Sofía Corzo, en representación de sus compañeros, trazó un recorrido profundo por lo que significa atravesar la carrera de medicina. Recordó las horas interminables de estudio, las ausencias en momentos familiares y los sacrificios personales que implica perseguir este sueño. Citando al reconocido cardiocirujano René Favaloro, destacó que “dejamos aquí parte de nuestras vidas”, una frase que atravesó todo su discurso.

“Muchas veces sentimos que el mundo sigue mientras nosotros pausamos el nuestro para estudiar. Pero hoy, todo ese esfuerzo vuelve en forma de este título”, expresó, resaltando además el verdadero sentido de la profesión: convertirse en esperanza para otros. La joven médica remarcó que la medicina no es solo una ciencia, sino un acto profundamente humano, donde el vínculo con el paciente se convierte en el eje central.

Por su parte, la rectora de la Universidad Nacional de La Rioja, Dra. Natalia Albarez Gómez, puso en valor el trabajo silencioso de quienes hacen posible cada acto académico, destacando a “los invisibles” que sostienen la institución día a día.

En un discurso reflexivo, subrayó que el título no solo representa un logro personal, sino el inicio de una responsabilidad mayor “hace más de 2.000 años, el juramento hipocrático marca el norte de esta profesión”, señaló, haciendo referencia a Hipócrates, y remarcó que ejercer la medicina implica ciencia, prudencia y humanidad. En esa línea, invitó a los nuevos profesionales a comprender que el ejercicio de su vocación debe estar guiado por el servicio: “Ser profesionales es tratar al otro como me gustaría que me traten”. Además, enfatizó el rol de la universidad pública como herramienta de transformación social y construcción colectiva. La ceremonia no solo celebró la obtención de un título, sino también el inicio de un camino donde cada médico y médica llevará consigo una misión clara: cuidar, acompañar y transformar vidas.

UNLAR COLECIO SAN MARTÍN 46 AÑOS ÁLBAREZ GÓMEZ
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