Se trata de un negocio gastronómico de sándwiches y hamburguesas que, en apenas dos meses, comenzó a abrirse camino con el apoyo de su familia y amigos.
“Esto es un emprendimiento que tenemos con toda mi familia y amigos. Empezamos hace dos meses recién”, cuenta a Canal 9 el joven quien durante siete años trabajó en una lomitería y es el único del grupo con experiencia previa en el rubro. “Por mucho tiempo mi abuelo me dijo que haga las cosas solo, que emprenda solo. Decidí comentarle a mi mamá que quería empezar algo para nosotros y así arrancamos”.
El inicio fue austero: con 250 mil pesos compraron pan de miga, jamón y queso, y comenzaron a vender. Con el correr de las semanas, el menú se amplió y llegaron las bebidas, un freezer, que aún hoy pagan a razón de 13 mil pesos diarios, y finalmente, las hamburguesas, el producto que consolidó la propuesta.
El crecimiento fue acompañado por un esfuerzo colectivo. “Yo hacía delivery antes, volvía y seguía con las hamburguesas. Mi mamá cortaba los tomates, le pedía a mi viejo que busque el gas cuando me quedaba sin gas, llamaba a un amigo para que me ayude… estábamos muy desordenados hasta que decidimos hacer bien las cosas para poder crecer”, recuerda.
Hoy, el emprendimiento da trabajo a siete personas y cuenta con reparto a toda la ciudad. Suárez, que además se dedica a la refrigeración, reconoce que “lo que más cuesta es la cabeza, que da vueltas”. Y deja un mensaje para quienes dudan en dar el paso: “Sugiero que confíen. Da miedo, pero hay que controlarlo y confiar en la gente que tenés al lado. En base a eso vas a ver si creces o no. Esa gente tiene que querer crecer con vos, si no es imposible”.
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