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Sociedad BRAIDA

“Debemos abrir los corazones para que la presencia de Jesús nos anime”

El obispo Dante Braida dio su mensaje en la Misa Crismal, que se realizó en la Iglesia Catedral. “Toda la vida de Jesús fue una buena noticia para toda la humanidad que, necesitada y pobre, requería una ayuda para liberarse de todo mal y mirar un futuro con esperanza”, enunció.
Agrandar imagen El obispo en la Misa Crismal.
El obispo en la Misa Crismal.

El obispo Dante Braida dio su mensaje en la Misa Crismal, que se realizó en la Iglesia Catedral. “Toda la vida de Jesús fue una buena noticia para toda la humanidad que, necesitada y pobre, requería una ayuda para liberarse de todo mal y mirar un futuro con esperanza”, enunció.

“Estamos reunidos como familia celebrando esta Misa Crismal en la que los sacerdotes de la diócesis renovarán las promesas sacerdotales y consagraremos los óleos para los sacramentos. En el Evangelio, escuchamos que cuando Jesús termina de proclamar la lectura de Isaías, “todos los presentes tenían los ojos fijos en Él”. Prestando atención a sus palabras. Y el simplemente dice “Esto que escuchamos se ha cumplido hoy”. Lo que se cumple es que Él es quien trae una Buena Noticia a los pobres, vino a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos y proclamar un año de gracia”, aseveró.

“Esto se da cuando Jesús cura a un ciego, pero también cuando ilumina con la luz de su enseñanza a los descarriados. Se da cuando hace caminar a un paralítico, pero también cuando enseña a caminar juntos a sus discípulos a través de la corrección fraterna o la disposición al servicio ante que ocupar los primeros lugares. Lo hace sobre todo cuando en la pascua entrega su vida por AMOR a su Padre Dios por la liberación de toda la humanidad paralizada por el mal, pero con profundo anhelo de Vida plena en su corazón”, ahondó.

“Jesús quiso quedarse presente en nosotros para que continuemos su obra. En cada uno habita el Espíritu Santo desde el Bautismo para que nuestras vidas y presencias sean un signo claro de la liberación y la vida nueva que él nos vino a traer. Él confía en nosotros para que, aún en medio de nuestras limitaciones, HOY se siga llevando la buena noticia a los pobres, dando la vista a los ciegos y procurando la liberación de los cautivos”, añadió.

“Queridos hermanos sacerdotes, hoy estamos llamados a abrir nuestros corazones de par en par para que esta presencia de Jesús nos anime cada día, nos libere de todo mal, nos sane de nuestras heridas y nos transforme en instrumentos de su bondad y amor con mas transparencia. También nuestros vínculos fraternos necesitan que esta presencia de Jesús nos sane y libere de prejuicios mutuos, de egoísmos, de bloqueos relacionales. Para que fluya una fraternidad que nos permita una mayor cercanía, capacidad de escucha atenta, comprensión y acompañamiento mutuo, especialmente cuando hay momentos de crisis o dificultades”, aportó.

“Necesitamos crecer en este camino interior y en el camino fraterno para poder servir más y mejor al pueblo al que se nos ha confiado y al cual pertenecemos. A nuestro alrededor, hoy tenemos muchas situaciones de vida que expresan la pobreza y las limitaciones de tantas personas que requieren una particular atención de nuestra parte como pastores para buscar soluciones y, al mismo tiempo, para alentar una mayor participación de quienes pueden aportar sus talentos y bienes para lograrlas”, agregó.

“Entre otras situaciones, hoy nos interpela las dificultades en la salud mental que, como una pandemia, afectan la vida de muchas personas afectadas por consumos problemáticos, o por desborde de preocupaciones, o por haber perdido un ser querido. Nos preocupa el mundo de la discapacidad, con tantos recortes presupuestarios que dejan sin adecuada atención a hermanos nuestros y a sus familias”, aseveró. “Nos preocupa también la perdida de fe, o de motivaciones de muchos hermanos que no encuentran sentido a su vida y se sumergen en una sombra de angustia. Estos y tantos otros desafíos requieren nuestra atención e involucramiento como sacerdotes y como pueblo de Dios, animando y alentando los carismas y talentos que hay en cada bautizado para que sean parte de una búsqueda de salida”, detalló.

“Nos queda ahora la tarea de asumir esas Líneas pastorales y dejar que ellas nos orienten para renovar nuestra pastoral ordinaria y crear lo que haga falta para responder mejor a las necesidades y búsquedas de nuestro pueblo. En este año jubilar de modo particular el testimonio de los mártires nos anima a ser testigos del Evangelio asumiendo de modo corresponsable los desafíos de este tiempo como ellos asumieron los de su época. A ellos le encomendamos nuestras comunidades pidiéndoles que nos ayuden a que sean cada día más participativas, abiertas al cambio y la renovación fruto de una experiencia cada vez más profunda de encuentro con el Señor”, subrayó.

“En este día también, al final de la misa, queremos hacer un gesto sencillo pero muy significativo: consagrar nuestra diócesis a Jesús por medio del Inmaculado Corazón de María. Una propuesta que llevó un hermano sacerdote al Consejo Presbiteral y que fue recibida con alegría y apertura de corazón. Queremos que el corazón sin mancha y lleno de gracia que recibió a Jesús pueda recibirnos a nosotros hoy como estamos”, finalizó.

MISA CRISMAL SEMANA SANTA BRAIDA
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