El acto fundacional, que incluyó el trazado urbano y la distribución de tierras, se realizó cerca de un curso de agua, dando origen a una de las ciudades más antiguas de Argentina con una fuerte identidad cultural y un rol clave en la gesta de la Independencia.
Fundada con el nombre de Ciudad de Todos los Santos de la Nueva Rioja, en recuerdo de la comarca española, presenta una imponente belleza de valles, montañas, ríos y quebradas. Está ubicada al noroeste del país, limitando al norte con Catamarca, al este con Córdoba, al sur con San Luis, al oeste con San Juan y al noroeste con Chile, cuyo límite está determinado por la divisoria de aguas de la cordillera de los Andes.
Acompañado por Blas Ponce y una comitiva de sesenta hombres, Ramírez de Velasco logró establecer la ciudad en tierras originalmente habitadas por pueblos originarios mansos, quienes más tarde se alzaron en una sublevación en 1593 motivada por los abusos de los colonizadores. Este episodio dio origen a una de las fiestas religiosas más representativas de la provincia: el Tinkunaco, símbolo de encuentro y reconciliación, que se celebra del 31 de diciembre al 3 de enero.
Históricamente enfrentó adversidades que la convirtieron en una ciudad de carácter. En las características de esas dificultades y en la capacidad y coraje para superarlas, reside el mayor atractivo histórico de La Ciudad de Todos los Santos de La Nueva Rioja. Desde su fundación, aquel 20 de mayo de 1591, cuando Juan Ramírez de Velasco la fundara cumpliendo con parte del plan de ocupación del espacio físico de aquellos tiempos. Por eso su fundación respondió a una cuidada y organizada planificación, una destacada administración de los recursos materiales y humanos, permitió el éxito de Ramírez de Velasco, quien acompañado por Blas Ponce y sesenta españoles, pudieron imponerse a los mansos indígenas que poblaban originariamente la zona. La sublevación de los indios, que en tren de guerra por los malos tratos de algunos españoles se alzaron en contra de ellos. El episodio de 1593 dio origen a una de las más pintorescas y representativas fiestas religiosas El Tinkunaco (encuentro), que se celebra todos los 31 de diciembre hasta el 3 de enero.
El aporte de La Rioja fue emblemático en la gesta Sanmartiniana. Desde la vecindad y el conocimiento de los Andes, hasta los cañones fundidos en su tierra, armas, animales y guerreros, el aporte de su riqueza y hombres fue de destacar.
En el Triunfo de la Independencia, la expedición Zelada – Dávila y la toma de Copiapó, fue una muestra del patriotismo y garra puestos de manifiesto por los riojanos. Ese coraje también fue un sello en la lucha por la Organización Nacional en el llamado Ciclo Quiroguiano en honor al General Juan Facundo Quiroga, que fue asesinado el 16 de febrero de 1835 en Barranca Yaco, en medio de un movimiento por la constitución y el federalismo en defensa de las autonomías regionales. La Rioja sancionó su primera Constitución Provincial en 1855, y desde entonces fue reformada en varias oportunidades, adaptándose a los desafíos de cada época. La última gran reforma tuvo lugar en 2024. Hoy, la provincia se conforma como una gran comunidad de 18 departamentos, cada uno con identidad propia, heredera de tradiciones que se remontan a los pueblos originarios y que perduran en la vida cotidiana de sus habitantes.
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