Desde el Ministerio de Turismo y Culturas informaron sobre la entrega de indumentaria identificatoria a los guías turísticos en el Parque Saladillo. El ministro Gustavo Luna destacó que esta acción forma parte del compromiso de seguir mejorando la experiencia de quienes visitan este destino, consolidado como uno de los principales atractivos turísticos de La Rioja y elegido por turistas y riojanos durante todo el año.
El Parque Saladillo abre todos los días, de 8 a 20 horas, invitando a recorrer sus cuatro circuitos y descubrir la historia de la estancia que forma parte del patrimonio riojano
Hace unos 2.000 años, el territorio que se conoce como Saladillo, estaba habitado por familias amplias (clanes), que se asentaron en el lugar en forma permanente. Dispusieron de nuevas tecnologías como la cerámica, los textiles y el tallado en piedra que permitían sostener grupos sociales, aunque reducidos. No tenían jefes permanentes ni jerarquización social. Cada grupo estaba separado del otro por unos cientos de metros. Los viviendas (casas pozo) se encontraban sobre pequeñas lomadas, poco visibles, y la vida familiar se desarrollaba en el exterior.
La ubicación respondía a la disponibilidad de recursos, sobre todo del agua, lo que los hizo muy hábiles en tecnología hidráulica (canales, represas). Las zonas de cultivo se inundaban con las crecidas de los ríos que aportaban humedad, y se cultivaba principalmente maíz, tomate, maní, porotos y zapallo. Al pié de la sierra, en el llano, encontraban algarrobos y chañares, especies autóctonas de reconocido valor nutricional, y en las zonas altas abundaba la caza. Combinaban el modo de vida agrícola y pastoril con las prácticas de recolección.
En Saladillo vivieron casi un centenar de personas esclavizadas por el color de su piel, sometidos, considerados animales, sin ningún derecho, trabajando de sol a sol para producir riquezas para sus dueños.
En época de la Independencia, casi el 50% de la población de La Rioja eran “negros” africanos, mientras que los pueblos originarios que habían sido maltratados y diezmados no llegaban al 20%. En ese contexto, el mayor proceso de mestizaje se produjo entre europeos y africanos, dando como resultado lo que hoy somos.
El papel de la comunidad afrodescendiente en la historia de La Rioja fue sistemáticamente invisibilizado durante siglos. Aunque las contribuciones de las personas de origen africano fueron esenciales en campos como la música, la agricultura, el comercio y la integración de las montoneras federales, su narrativa quedó relegada en el discurso histórico.
Hoy, Saladillo trabaja por reivindicar las historias que durante tanto tiempo permanecieron en las sombras, en reconocimiento a la riqueza cultural y el rol constitutivo de la población afrodescendiente en la identidad riojana.
La Quebrada está ubicada sobre la ladera oriental del cordón oriental del Velasco, a 20 km de la ciudad de La Rioja. Se trata de la primera casa que aparece con este estilo en La Rioja, que tiene sótano y estufa a leña, con techo plano en un sistema constructivo que se había inventado 20 años antes en Londres. Uno de los aspectos documentados en este lugar, es la presencia de los pueblos originarios con familias ampliadas que ocupaban espacios separadas por unos 200 metros y que se dedicaban a la caza y a la recolección.
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