En un contexto donde los eventos sísmicos en la región son motivo de análisis, el Consejo Profesional de Ingeniería puso el foco en la prevención. Romero Pereyra confirmó que La Rioja se encuentra en una zona de riesgo sísmico moderado, aunque aclaró que este panorama no es uniforme: «El Oeste riojano tiene un grado mayor de riesgo sísmico en relación al resto de la provincia», puntualizó.
Diagnóstico y seguridad: los ejes del debate
La referente del sector hizo hincapié en la necesidad de avanzar en un relevamiento profundo de las construcciones actuales. Según Romero Pereyra, es fundamental «diagnosticar las estructuras para saber en qué estado se encuentran», ya que muchas de las edificaciones no cuentan con una supervisión profesional constante.
En este sentido, la especialista lamentó que exista «poca consulta a los profesionales de la construcción» al momento de realizar obras, una omisión que puede comprometer la seguridad habitacional en una zona donde la normativa sismorresistente debe ser la prioridad.
Desafíos urbanos: del adobe a la altura
El crecimiento urbanístico también fue parte del análisis. Al ser consultada sobre la posibilidad de grandes desarrollos inmobiliarios, Romero Pereyra fue contundente: «Por estar en zona sísmica no podría haber un edificio de 25 pisos en La Rioja». Esta limitación responde a criterios técnicos de ingeniería civil aplicados a las características del suelo y la sismicidad local.
Otro de los puntos críticos señalados por la ingeniera es la persistencia de construcciones históricas de adobe. Estas edificaciones, aunque parte del patrimonio cultural, requieren una vigilancia especial por su alta vulnerabilidad frente a los movimientos telúricos.
Pese a estos desafíos, desde el Consejo se brindó un mensaje de tranquilidad respecto al territorio provincial: «Por el momento, no detectamos zonas en las que no se pueda construir», concluyó la presidenta, siempre y cuando se cumplan estrictamente los códigos de edificación vigentes.
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