Alas 9 de la mañana, dos horas antes de la apertura de puertas, ya había una multitud frente al Polideportivo Gatica.
No hay un vallado que organice la fila en toda su extensión, que al mediodía ya superaba las 50 cuadras. El último de la cola estaba a la altura de la sede de Independiente... Recorre tres localidades: Avellaneda, Sarandí y Domínico.
Está formada de manera espontánea, por ahora sin incidentes, en el centro de la avenida Mitre. A sus lados, marcando los límites, aparecen cientos de puestos de merchandising y comida, dos filas interminables de gazebos.
Por magnitud, cantidad de gente, ya lo comparan con los funerales de Néstor Kirchner y Diego Armando Maradona, los dos en Casa Rosada (el del futbolista fue en pandemia y terminó abruptamente, con incidentes).
Nadie sabe con certeza cuánta gente puede llegar hoy hasta Villa Domínico. La familia prometió que el sepelio va a continuar “hasta que haga falta”.
Hay un anillo de seguridad alrededor del Parque de los Trabajadores, en Villa Domínico, Avellaneda. Todos el perímetro está cortado. Hay desplegados más de 700 efectivos de la policía, entre motorizados y de infantería. También participan los bomberos y Defensa Civil, entre otras instituciones.
Desde que la familia del Indio Solari reveló dónde sería velado el artista, comenzó la procesión de fanáticos desde distintos puntos del país hasta el lugar.
Algunos pasaron la noche acá. Parte de un grupo de Laferrere que llegó a las 23 horas sigue durmiendo en la vereda, al reparo del frío y el rocío, bajo un balcón.
Un grupo de Isidro Casanova expresa su luto desde la 1 am con una enorme bandera negra.
Miguel está llorando entre la gente, abrazado a su novia. Es de Rafael Castillo. “El Indio es mi vida. Estuvo en mis mejores y en mis peores momentos. Voy a estar acá hasta que lo vea. Es todo para mí. Estaba trabajando cuando me enteré, soy pastelero... Dejé todo para venir acá. Ojalá lo pueda despedir. Me acordé de todos los seres queridos con los que compartí sus recitales”.
Hay puestos de merchandising improvisados en la calle y también una buena cantidad de parrillas.
Las remeras se venden a 20 mil pesos y buzos a 40 mil. “Estoy viendo la oferta, pera que recién baje”, se escucha decir a un muchacho envuelto en una bandera. “Esto es como ir caminando por la calle Avellaneda”, dice.
En los puestos de comida hay variedad: y el choripán cuesta 7mil mientras que el café “con porción de torta” se consigue por 4 mil. El vaso de Fernet con gaseosa está 12 mil pesos y la lata a de cerveza, 5 mil. En la estación de Villa Domínico hay también puestos que venden tortillas fritas y empanadas.
Hay una furgoneta convertida en quiosco y, dice un vendedor, “para los que quieran dejar una ofrenda al Indio”, las rosas cuestan 5 mil pesos y las velas 2 mil.
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