La secretaria de Gestión Educativa, Zoraida Rodríguez, explicó que la cartera viene trabajando desde hace años con herramientas específicas para este tipo de situaciones y que, frente a los hechos recientes, se activaron de inmediato los equipos de intervención en las escuelas afectadas.
“Se han tomado decisiones de política educativa que tienen que ver con protocolos que ya venimos trabajando, como los vinculados al bullying”, señaló, al tiempo que destacó la intervención de equipos de apoyo tanto en el nivel primario como secundario.
Según detalló, estos equipos —como los programas de acompañamiento institucional— trabajan directamente con docentes, estudiantes y directivos para abordar cada caso dentro de las escuelas, con un enfoque integral.
Trabajo conjunto con las familias
Rodríguez remarcó que la escuela no puede enfrentar sola este tipo de problemáticas y apuntó a la necesidad de un trabajo articulado con las familias.
“La escuela sola no puede. Esto tiene que ser un trabajo compartido con la familia”, afirmó, al advertir sobre el rol clave de los adultos en el seguimiento de las actividades de niños y adolescentes fuera del ámbito escolar.
En ese sentido, hizo hincapié en la importancia de supervisar el uso de redes sociales, los contenidos que consumen los jóvenes y el tiempo que pasan frente a dispositivos digitales. También planteó la necesidad de acompañar activamente a los estudiantes en su vida cotidiana.
Redes sociales y prevención
La funcionaria vinculó el fenómeno de las amenazas con el consumo de contenidos violentos y la circulación de desafíos en redes sociales, en línea con la hipótesis que se investiga a nivel nacional sobre un posible “reto viral”.
Advirtió que, si bien la tecnología abre nuevas oportunidades, también requiere regulación y acompañamiento tanto desde la escuela como desde el hogar. “El docente puede regular en el aula, pero en la casa lo hacen papá y mamá”, sostuvo.
Respecto a la actuación ante estos casos, Rodríguez explicó que las instituciones deben activar de inmediato los protocolos establecidos, que incluyen la comunicación con supervisión y la intervención de equipos especializados.
“Las escuelas tienen que dar aviso y nuestros equipos van a acompañar para trabajar estas problemáticas”, indicó, al destacar que se trata de un procedimiento ya institucionalizado dentro del sistema educativo provincial.
Un fenómeno que preocupa
Las amenazas en escuelas se enmarcan en una problemática más amplia que también incluye otras situaciones como el ausentismo, y que —según planteó la funcionaria— requiere una respuesta integral.
En este contexto, desde el Ministerio insistieron en la necesidad de sostener el trabajo conjunto entre escuela y comunidad para prevenir este tipo de episodios y garantizar entornos seguros para estudiantes y docentes.
Mientras continúan las investigaciones sobre el origen de los mensajes, el foco oficial está puesto en reforzar la prevención, acompañar a las instituciones y contener a las comunidades educativas frente a un fenómeno que genera creciente preocupación en toda la provincia.
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