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Sociedad CATEDRAL

Se ordenó un nuevo diácono en la Diócesis de La Rioja

Se trata de Maximiliano Palacio y la solemne ceremonia fue presidida por el obispo Dante Braida.
Agrandar imagen El obispo Dante Braida junto al nuevo diácono de l
El obispo Dante Braida junto al nuevo diácono de l

En la Iglesia Catedral se realizó, el sábado pasado la ordenación diaconal de Maximiliano Palacio. La solemne y protocolar ceremonia fue presidida por el obispo Dante Braida, quien en su homilía, informó que el lema del diácono es: “No temas, porque yo estoy contigo”.

“Sí, la vida es valiosa pero también es frágil y necesita ser cuidada y, al mismo tiempo, necesita se promovida, es decir alentada para que crezca y se desarrolle. Si Maxi hoy está aquí es por que Dios lo ha cuidado y también hubo otros que lo cuidaron y lo ayudaron a crecer, su familia, sus amistades, su profesores y catequistas, sus formadores y las comunidades en las cuales fue viviendo a lo largo del camino. No solo lo cuidaron sino que lo ayudaron a crecer. Así cada uno de nosotros necesitamos de Dios y de los demás para crecer y desarrollarnos. Del mismo modo tenemos la misión de cuidar ayudar al crecimiento de los demás”, destacó.

La solemne celebración se realizó el sábado en la Iglesia Catedral.
La solemne celebración se realizó el sábado en la Iglesia Catedral.

“Para cuidar y ayudar el desarrollo de cada vida Dios nos da una vocación y misión. Estamos integrados a un pueblo desde un lugar propio. Los padres de Maxi, como muchos de ustedes, recibieron la vocación de formar un matrimonio unidos en el amor, ese amor que viene de Dios y hace que un matrimonio permanezca unido y sea fecundo dando vida a sus hijos, educándolos y acompañándolos en las diferentes etapas de crecimiento. Ese es un gran servicio de todo matrimonio. Al mismo tiempo que cada uno, esposo y esposa, está llamado a desplegar sus propios carismas en el trabajo y en la construcción de un mundo más justo. Maxi, a su vez, ha recibido la vocación de vivir consagrado a Dios para el servicio de su pueblo. Un llamado que lo une a Cristo Servidor para ayudar a muchos descubrir lo valiosa que es su vida y los necesario que es que puedan desarrollarla. Para eso tendrá que identificarse profundamente con Jesús en una vida de intensa oración y, al mismo tiempo, reconocerlo presente en sus hermanos a quienes tendrá la misión de llevarlos a su encuentro predicando y dando testimonio de Él”, resaltó.

“Nos decía el apóstol Pablo: “no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jesús, el Señor, y nosotros no somos más que servidores de ustedes por amor de Jesús.” Dios nos ama a cada uno y nos ama como pueblo. Y a ese pueblo nos integramos con una vocación concreta que incluye la dimensión del servicio como algo esencial. El Evangelio que escuchamos nos pone de manifiesta el fundamento de toda vocación que es el AMOR: “Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor.” Con estas esclarecedoras palabras Jesús nos manifiesta que somos amados por él con el mismo Amor que él recibe de su Padre. El amor de su Padre es causa de su amor por nosotros. Jesús ama a los suyos porque es amado por su Padre. Se trata de una corriente de amor que comienza en el Padre y llega a sus discípulos. Jesús les manda a los discípulos que es vital permanecer en esa corriente de Amor”, detalló.

Maximiliano Palacio, tras la celebración de su ordenación diaconal.
Maximiliano Palacio, tras la celebración de su ordenación diaconal.

“Esa actitud de permanecer no es pasiva, sino activa, viviendo y practicando sus mandamientos. Si amamos como Jesús amó es que permanecemos en esa corriente de amor. Jesús amó haciendo la voluntad de su Padre. Lo hizo cuando se hizo uno de nosotros, cuando perdonó los pecados, cuando sanó a tantos enfermos, cuando formó comunidades de discípulos, cuando enseñó, pero amó hasta el extremo cuando dio la vida en la cruz por obediencia al Padre y por amor por nosotros, su pueblo. Allí está el mandamiento del amor vivido en su mayor exigencia. Es un dar la vida que terminará en recibirla en su plenitud de resurrección. La vida entrega por amor es fuente de más vida y de alegría y paz: “Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.”, aseveró.

“Queridos hermanos y hermanas, busquemos cada día vivir en una cercanía y apertura a este vínculo de amor con Jesús. Cultivar una vida orante y contemplativa que de espacio al silencio y a la escucha de la Palabra de Dios es fundamental para dejar que su amor nos sane, ilumine y transforme hacia una vida plena. Pero ese amor es para una misión: dar frutos: “los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero” nos dice Jesús. Y para esto es necesario estar cerca del pueblo, cultivar y una actitud misionera permanente. Los frutos son la obra de Dios en la vida de sus hijos, particularmente los más necesitados. Cuántas personas hoy se sienten solas o no han encontrado el sentido más profundo de sus vidas, cuántos hoy viven cierta orfandad por no encontrar una comunidad de apoyo y pertenencia”, acotó.

“El amor de Jesús, que hace plena nuestras vidas, nos impulsa ardientemente a ser una Iglesia en salida. Que busca compartir de modo concreto lo recibido. Querido Maxi, damos gracias por tu vocación y le pedimos a Jesús que sea fecunda en esta iglesia riojana en la cual hoy te incardinas. También le pedimos que camines con este pueblo procurando permanecer en esa corriente de gracia y amor que nos propone Jesús. Al mismo tiempo le pedimos para que siempre seas un puente para que muchos, estén en la situación que estén, participen de ella”, subrayó Braida.

El abrazo junto a sus familiares.
El abrazo junto a sus familiares.

“Pronto tendremos en vigencia las renovadas Líneas Pastorales de la diócesis, ellas serán una guía para tu vida y misión pastoral. Necesitamos crecer como Iglesia orante, fraterna-sinodal y misionera para ser fieles la misión que Jesús encomienda a la Iglesia”, finalizó.

Agradeció al preseminario “Santo Cura Brochero” de La Rioja, donde él realizó su discernimiento vocacional y dio sus primeros pasos formativos. “Agradecer al seminario “Nuestra Señora de Loreto” de la arquidiócesis de Córdoba y a las parroquias y comunidades pastorales que lo acompañaron en la etapa de la formación inicial. Que el Buen Pastor recompense tanta entrega generosa. Gracias! También a la comunidad del Centro Pastoral Santo Domingo, Fazenda y la comisión de diálogo ecuménico e interreligioso donde has transitado el último tiempo”, dijo Braida.

Palabras del diácono

“He sido feliz a lo largo de estos años. Por supuesto, esto no significa que no me tocara atravesar dias grises o situaciones en las que no me sintiera cómodo o contento. Entiendo que la felicidad se compone del cúmulo de todos los momentos: lindos y feos, alegres y tristes, cuesta abajo y cuesta arriba. Así y todo, siempre he sentido que Jesús estuvo sosteniéndome, acompañándome, entusiasmándome, impulsándome… amándome. Y en definitiva, eso fue lo que hizo que los años pasaran y siguiera adelante: tener a Jesús al lado. Y cuando me pasó que sentí que Jesús se alejaba, la que nunca se apartaba y siempre estuvo fue la Virgen”, afirmó.

“El Sí fue madurando en la relación con Él. Cuando quise ver las cosas desde mi propia perspectiva e ir adelante por mis propias fuerzas, fue cuando la barca se tambaleaba y parecía que el único horizonte era el fracaso. Pero inmediatamente volvía a buscar su presencia, como en la lectura de la tempestad calmada: Fue Jesús quien me orientó, me guió, me esperó y me dió ánimo para seguir adelante”, agregó.

“Haciendo una analogía, podria decir que el seminario es como una relación de noviazgo en la que vas conociendo a la persona con la que mantenes esa relación. Y cuando las cosas van enserio uno se plantea y busca discernir si quiere seguir en la relación de pareja que tiene o buscar otros rumbos. Como dije antes, sería absurdo pensar en que todo es color de rosas. Hay momentos en los que uno piensa o duda (o al menos yo lo he vivido así), pero siempre he tenido la gracia de confiar en Dios, y Él nunca me ha soltado de la mano. Eso también me ha dado la fuerza para confiar y avanzar en el camino. En mi experiencia, no me llamó a servir a su pueblo porque sea perfecto. Al contrario, conoce perfectamente mis límites y cada uno de mis defectos. Pero al mirarme con amor y misericordia, aun sabiendo que me voy a equivocar una y mil veces, me llamó y me llama a poner al servicio los dones y virtudes que me ha dado, dándome también la posibilidad de trabajar esos límites y defectos para ir mejorando día a día. Seguir a Jesús no es cosa sencilla. Tiene sus desafíos, como todo. Y aún cuando la gente pueda pensar que para uno es más sencillo porque «estás mas cerca», la verdad es que cada día uno se levanta y vuelte a decidir caminar tras sus huellas”, resaltó.

En cuanto al anhelo a seguir a Jesús enumeró: “1. Saberme amado por su amor infinito; 2. Saberme mirado y tratado con misericordia, y 3. Saber que en cada persona que trato y en cada corazón que se abre para compartirme su historia, Él está presente y es una nueva oportunidad de encontrarnos”.

“Ha sido una experiencia de amor permanente. No tanto por lo que uno puede dar, sino por lo que uno termina recibiendo. A lo largo de estos años tuve la oportunidad de conocer muchas y diversas realidades: personas que pierden seres queridos, que cargan sobre sus espaldas historias de vida durísimas, otros con diagnósticos médicos irreversibles, algunos con problemas de adicciones, etc, etc, etc. Y en todos ellos encontré una palabra de esperanza, de cariño, de cercanía… de amor. Así es que siempre fue (y es) muchisimo más lo que recibí que lo que pude ofrecer.

Recuerdo una oportunidad en la que fui a la cárcel. Otra veces visité el penal y demás, pero esa era la primera vez que entraba a los pabellones. No soy tímido ni mucho menos, pero sentía que no sabía cómo desenvolverme, qué decir, o de qué manera comenzar una conversación. Y mientras yo estaba asi, como aturdido en mi mente, de la nada se acerca un presidiario y me dice: «lo felicito, usted ha elegido el mejor camino». Me quedé helado. Me resultó tan espontáneo y sorpresivo que no sabía que decir. Soy una persona que habla hasta por los codos y en ese momento no tenía tenia palabras. «Ah si… y ¿por qué?» Me surgió preguntarle. «Porque usted ha elegido al que nunca lo va a traicionar», respondió.

Para mí fue una confirmación inmediata, no solo de haber elegido bien al seguir a Jesús, sino también de estar en el lugar correcto. A partir de eso charlamos hasta que terminó la visita. Jamás me saqué de la cabeza y el corazón las palabras de ese muchacho”, añadió.

DIOCESIS DIÁCONO BRAIDA
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