Por Sara González Cañete
El saxofonista, compositor y productor Baltazar Clusellas, nacido en Chilecito, La Rioja, acaba de presentar su álbum debut titulado “Rioja”. Se trata de un disco donde la improvisación y la inspiración profunda convergen para reconciliar el lenguaje del género con la aridez de Los Colorados. La identidad musical de Clusellas está marcada por una errancia productiva. Sus primeros años transcurrieron en Nonogasta, a la sombra del monte Famatina. Luego, su formación se bifurcó entre Florida (Buenos Aires), Punta Ballena (Uruguay) y el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla. Sin embargo, es el paisaje riojano —esas “montañas rojas” de su infancia— el que funciona como el centro de gravedad de su sonido actual.
Baltazar Clusellas tiene un tono pausado, y la bohemia propia de los talentosos. Usa el arte musical para navegar en su interior, sin dejar de percibir todo lo que sucede alrededor. En cierta ocasión, le preguntaron cómo sonaría la música de su creación. Fue entonces que se detuvo, volviendo al escenario donde nació su inspiración. Los Colorados, ese lugar donde disfrutaba habitar y recorrer en sus primeros años. El eclipse de la música que finalmente llegó a ser parte de su primera producción, fue el encuentro entre su alma y el silencio de sus raíces. Tras años de transitar diversos escenarios y compartir música con grandes artistas, Clusellas ha experimentado un viraje hacia su interior más profundo. Esta nueva etapa es un peldaño en su carrera, el hallazgo deliberado con su propia raíz, un “eclipse” donde las luces de la trayectoria previa dan paso a la penumbra fértil del desierto. Entre lo vivido en las grandes ciudades y lo implícito en el silencio de los valles, el músico ha buscado despojarse de los artificios para permitir que su sonido amanezca de nuevo.
Para Baltazar, la música es un viaje de sensibilidad profunda. Después de la complejidad de las colaboraciones y las giras, este disco representa la necesidad de un paisaje íntimo, un espacio para recorrer su historia. Es allí, en la soledad de la montaña, donde el saxofonista logra conjugar un sonido que envuelve con fina sensibilidad y talento, transformando la experiencia acumulada en un lenguaje que dialoga directamente con la tierra.
El disco de Baltazar está inspirado en la belleza imponente e imposible de eludir, en la basta Rioja. Pero también, tiene el talento como sello propio, con el cual comparte un mundo de sonidos y el mix justo para la diversidad de géneros. Con un amanecer de dos millones de años, el mismo que se convierte en el centro del proyecto, Los Colorados brinda su espectáculo, lo auditivo y el arte visual coinciden en el tributo a La Rioja.
Clusellas lanzó el álbum video, disponible en YouTube, que registra la inmensidad de Los Colorados. El rodaje, realizado en julio de 2025, fue una expedición compartida con Ricardo “Kelo” Flores, camarógrafo y amigo de la infancia del músico. “Este paisaje es el lugar al que viajé cada vez que cerré los ojos para escuchar cómo sonaba mi música”, define el saxofonista sobre la potencia ancestral de este “témpano rojizo”. La filmación no fue sencilla. Tras dos jornadas de intentos fallidos, el 18 de julio de 2025, el equipo logró capturar el primer rayo de luz desde un montículo elevado en el valle de arena y jarilla. La locación no es azarosa: Los Colorados es una muralla milenaria que, hace dos millones de años, estuvo sumergida bajo el agua y que, siglos después, formó parte del Camino del Inca. Incluso la historia federal argentina resuena allí, pues fue guarida de “El Chacho” Peñaloza durante su resistencia. La grabación en cinta es una arista especial. La propuesta sonora de Clusellas se aleja de la frialdad digital. Los diez capítulos que integran el disco fueron grabados en cinta durante el 19 y 20 de junio de 2025 en el estudio Locatel, en Martínez. El resultado es una atmósfera íntima que busca dotar de un nuevo sentido al silencio del desierto.
En “Rioja”, Clusellas logra lo que parece una contradicción: unir la soledad de las montañas con el sentir de una fiesta en el mar, utilizando el jazz como el idioma capaz de traducir ese “paisaje imposible”. Es un viaje interior que devuelve al oyente a la raíz, justo en el momento en que el sol brota entre los cactus y el viento. Donde la magia encuentra su estelaridad y la armonía musical transmite la emoción perfecta.
RIOJA tiene un ensamble importante, nace del espíritu que no olvida, y el significado del talento de Baltazar.
BALTAZAR CLUSELLAS
Saxofonista, músico de sesión, compositor y promotor. Comenzó sus estudios en Buenos Aires de manera particular con el saxofonista Carlos Lastra, luego ingreso al conservatorio juan Manuel de falla donde egresó en el año 2021 de la tecnicatura en jazz. Forma parte de la escena porteña desde el año 2016 teniendo ya un amplio recorrido como músico de sesión y como sideman. Como compositor ésta es su primera experiencia, ya que en junio de este año grabo su disco debut acompañado de grandes músicos de la escena porteña. Rioja es el título de su nuevo álbum, en donde la canción se completa con la improvisación. Es parte de algo concreto llamado jazz argentino.
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