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El kinesiólogo, ese "socio" en la aventura de crecer

Entrar a un consultorio de kinesiología pediátrica no tiene nada que ver con el silencio frío de una guardia médica. Ahí adentro hay música, pelotas de colores, colchonetas, juguetes y, sobre todo, mucha vida.
Lic. María Graciela Juárez

Por Lic. María Graciela Juárez

Un diagnostico complejo no es el punto final de una historia, sino el comienzo de un camino donde el juego y el movimiento son la clave. Por qué la kinesiología pediátrica es mucho más que “rehabilitar” y, por qué como sociedad, todavía nos falta aprender a mirar sin prejuicios.

Entrar a un consultorio de kinesiología pediátrica no tiene nada que ver con el silencio frío de una guardia médica. Ahí adentro hay música, pelotas de colores, colchonetas, juguetes y, sobre todo, mucha vida. Sin embargo, aún existe la idea que el kinesiólogo solo hace masajes, es el que te arregla el cuello cuando dormiste mal o el que te ayuda con un esguince después de un partido. Pero en el mundo de los niños con grandes desafíos, nuestra labor es otra cosa: es ser artesanos de las oportunidades.

UN NIÑO NO VIENE CON UN INSTRUCTIVO DE CÓMO TIENE QUE FUNCIONAR

Lo primero que tenemos que romper es esa costumbre de llamar a los chicos por su diagnóstico. “El nene con parálisis”. ¡FRENAMOS UN POCO! Antes que cualquier papel firmado por un médico, está un bebe que fue esperado, soñado, con una familia llena de ilusiones; planes, que de un día para el otro se modificaron. Cuando una familia recibe un diagnostico complejo, el impacto es como un balde de agua fría. De golpe, los padres se ven metidos en un laberinto de consultas médicas, tramites con la obra social (si es que cuentan con ella), palabras difíciles, informes y más informes. Ahí aparecemos nosotros “el kine”, porque un niño no deja de ser un niño después de un diagnóstico. Nuestro laburo no es “arreglar” a un chico como si fuera una máquina rota, sino darle las oportunidades para que su cuerpo no sea un obstáculo, sino su mejor herramienta para jugar. Porque para un chico, jugar es lo, más serio que hay. Ayudamos a los padres, a la familia a entender que no necesitan transformar su hogar en un gimnasio de rehabilitación. El secreto está en las cosas de todos los días: desde cómo el solo hecho de cambiar un pañal, el momento del baño, el cómo lo alzas para darle de comer, o para que pueda ver a sus hermanos, o cómo armas el rincón de juegos para que tenga ganas de estirarse. Queremos que los padres dejen de sentir que tienen que “rehabilitar” a su hijo todo el tiempo y vuelvan a disfrutar de ser simplemente papá y mamá.

“TRABAJO EN EQUIPO”

No estamos solos, formamos parte de un equipo que hace que las cosas funcionen mejor. Un equipo interdisciplinario, terapistas ocupacionales, fonoaudiólogos, psicopedagogos, psicólogos, pediatras, diferentes especialistas. Esa mezcla de saberes es lo que le da a un niño una atención integral y, completa que le permita desarrollar todo su potencial, no solo al paciente, sino también a la familia.

LA PLAZA: EL EXAMEN QUE NOS FALTA APROBAR COMO SOCIEDAD

Podemos hacer magia en el consultorio, pero si cuando ese chico sale a la calle, o va a un cumpleaños o simplemente a la plaza y, la gente se corre porque no sabe cómo empatizar, nuestra labor queda estancado.

Necesitamos una sociedad más comprensiva, con empatía sincera. Una sociedad que no mire raro un andador, una silla de ruedas, que entienda que un berrinche puede ser una crisis sensorial y no falta de límites, que la verdadera inclusión esta en quizás aprender leguaje de señas. Que lo incluir no es un favor que se le hace al otro, sino un derecho de todos.

AL FINAL DEL DÍA…

Los kinesiólogos pediátricos somos cazadores de pequeños logros…Que un niño logre llevarse una galleta a la boca, que se mantenga estable para mirar un dibujito o que te regale una sonrisa, para nosotros es ganar la lotería, es ser millonario…. Se festeja como un gol de media cancha.

Ser kinesiólogo es ser optimista, simplemente creer… incluso cuando los papeles dicen otra cosa. Es acompañar el crecimiento no solo de nuestro pacientito, sino también de toda una familia en todos los contextos posibles: en la cuna, en el jardín, en la vida en general. Porque, aunque exista un diagnostico que nos puede guiar, al final del día es un niño que tiene ganas de jugar como cualquier otro.

UN MENSAJE PARA LLEVARSE A CASA

Si sos mamá o papá y acabas de recibir un diagnóstico inesperado, permitite llorar, tener miedo, estar angustiado, pero después busca ayuda. Un equipo que va a estar ahí para que tu hijo. Para que aprenda a girar en la cama, que pueda explorar el mundo que lo rodea. Pero, sobre todo vamos a estar ahí para recordarte que sos el mejor especialista que tu hijo puede tener. Nosotros ponemos la técnica, pero vos ponés el motor más grande del mundo: el amor.

La Rioja cuenta con muchos profesionales apasionados con su carrera dispuestos a trabajar con el mayor compromiso con sus niños. La vida de tu hijo es una historia que recién empieza a escribirse y, estamos acá para ayudarte a que cada página valga la pena.

LA AUTORA

LICENCIADA EN KINESIOLOGÍA Y FISIATRÍA. MATRICULA 389. DOCENTE EN LA CARRERA DE LA LIC. EN KINESIOLOGÍA Y FISIATRÍA – FUNDACIÓN H.A. BARCELÓ. KINESIÓLOGA EN EL HOSPITAL ELEAZAR HERRERA MOTTA - CHILECITO (LR). PARTE DEL EQUIPO INTERDISCIPLINARIO EN EL CENTRO PEDIÁTRICO - CHILECITO (LR).

SALUD KINESIOLOGIA CRECIMIENTO
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