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1591 Cultura + Espectáculos PALABRAS SIN TIEMPO

Enrique Vera Barros está hoy aquí

Entre la memoria y el olvido se traza la silueta de Enrique Vera Barros, figura imprescindible de la historia sanitaria y cultural de La Rioja. Este texto propone un recorrido íntimo y reflexivo por su vida, rescatando no solo al médico e investigador incansable, sino también al educador y humanista cuya huella persiste en instituciones, ideas y gestos que aún modelan el presente. Volver a nombrarlo es, acaso, una forma de resistir al tiempo.
Alicia Corominas

Por Alicia Corominas

Traer a la memoria personalidades que se fueron hace tiempo, nunca es fácil.

Hoy procuraré acercar a un hombre riojano del siglo pasado, alguien a quien nombramos o escuchamos mencionar cada día, aquí en La Rioja. Se trata del Dr. Enrique Vera Barros, recordado aún por algunos mayores, pero posiblemente desconocido por las nuevas generaciones.

Mi decisión responde a varias razones entre las que mencionaré, en esta oportunidad, la que responde a la certeza de que el olvido se acopla al tiempo cuando guardamos silencio. Por ello me esforzaré en presentar en este espacio al Dr. Enrique Vera Barros, cuyo nombre designa actualmente al Hospital polivalente de la ciudad Capital de La Rioja, una entidad señera que atiende todas las especialidades médicas y prácticas de alta complejidad.

Este hospital público empezó a funcionar el 3 de mayo de 1924 como “Hospital Común Regional Andino “Presidente Plaza”, nombre elegido como un homenaje a quien era presidente de la Nación, el Dr. Victorino de la Plaza, cuando se colocó la piedra fundamental de este nosocomio, el 19 de julio de 1916. Es necesario destacar que, en ese momento, era gobernador de la provincia el Dr. Tomás Vera Barros, padre del Dr. Enrique que hoy evocamos, y fueron padrinos del acto fundacional, el presidente de la Nación y la esposa del gobernador, Elena Reyes de Vera Barros, madre del Dr. Enrique, coincidencias que visualizamos con sorpresa. El Hospital “Presidente Plaza”, hoy “Dr. Enrique Vera Barros”, estaba destinado, en sus orígenes, a cubrir los requerimientos de salud de las provincias de Catamarca, San Juan y La Rioja. Actualmente atiende a pacientes de toda la provincia de La Rioja.

A continuación de esta breve introducción, iniciaremos nuestro cometido: traer hasta aquí la figura destacada del Dr. Enrique Vera Barros, médico, investigador, historiador, escritor, conferencista, educador.

Nació en la Ciudad Capital de La Rioja el 10 de agosto de 1905, cuando su padre se desempeñaba como rector del Colegio Nacional, hoy Colegio Provincial N°1. Fue el cuarto de siete hijos. Gran parte de su infancia vivió en la casa destinada al rector del Colegio Nacional, su padre. Enrique recordaba y les comentaba a sus tres hijos que, cuando aún no concurría a la escuela, se entretenía viendo jugar a los alumnos en el patio del Colegio, contiguo a la galería de su casa, y allí permanecía silencioso y entretenido, porque siempre fue un gran observador de todo lo que lo rodeaba. A medida que su mundo se agrandaba y le planteaba interrogantes, cuando lograba alguna conclusión solía expresarla con naturalidad y sin ambages. Todo le interesaba. Los estudios primarios los cursó en la Escuela Normal “Dr. Pedro Ignacio de Castro Barros” y en la escuela “Francisco Ortiz de Ocampo”. Continuó el Nivel Secundario en el entonces Colegio Nacional “Joaquín V. González” de La Rioja, graduándose como Bachiller; los estudios universitarios los cursó en la Universidad Nacional de Buenos Aires donde se graduó como Doctor en Medicina, en 1930. Fue residente y continuó prestando servicios durante algunos años, en el Hospital Alvear de Buenos Aires. Sus proyectos eran quedarse en la Capital Federal por las posibilidades de conocimiento que ofrecía la gran ciudad y, además, porque allí vivía su novia, futura esposa, Nelly Mena Villegas. Pero los planes cambiaron porque su estado alérgico se iba agudizando por la humedad del clima, y esto le impuso la necesidad de volver a su tierra natal. Nunca se fue del todo porque en Buenos Aires quedaban sus vínculos y relaciones médicas y de investigación.

Ya instalado en La Rioja, empezó a ejercer la medicina en el Hospital San Vicente de Paul, el primer y único nosocomio que, por entonces, había en esta provincia. Enrique y Nelly se casaron el 5 de septiembre de 1935. Cinco años después nació su primera hija, Nélida (Bochi). Siguieron luego dos hijos varones, Enrique (Quique) y Tomás Samuel (Gringo).

Centrándonos en la personalidad arrolladora del Dr. Enrique Vera Barros podemos decir que se caracterizó por su pasión al estudio, por la disciplina que él mismo imponía a sus búsquedas de conocimiento y por la rectitud de carácter unida a la simpatía que en él fluía espontáneamente, todo lo cual inspiró respeto y admiración en quienes lo conocieron, como sus alumnos cuando ejerció la docencia como profesor de Ciencias Biológicas y Química, en el Colegio Nacional y en la Escuela Normal. Hay una anécdota que corría de boca en boca y lo muestra de cuerpo entero. Su esposa Nelly contaba que un día, asignado para tomar examen en un curso del Colegio Nacional, le llegó un mensaje anónimo que decía: “Si nos llega a ir mal en la prueba, lo vamos a sacar en camilla”. Sin aclaración alguna, les tomó el examen y los aplazó a todos, diciéndoles luego: “¡Bueno, ahora sáquenme en camilla!” Nadie protestó.

Enrique Vera Barros no se consideraba inteligente y solía decir que los inteligentes en la familia eran sus hermanos. Si alguien no aceptaba esta afirmación, se justificaba diciendo: “Lo que pasa es que yo he desarrollado mi inteligencia” y esto marca otra de sus características personales: la humildad. Su tendencia era transitar la investigación científica que lo apasionaba, sin alardes u ostentación. Buscaba incansablemente descubrir medicación, recursos sanitarios y prácticas médicas para vencer los males que aquejaban a la población, como la tuberculosis, flagelo que acechaba a las provincias argentinas del Norte (Salta, Jujuy y Tucumán) y a la Patagonia, donde el índice de infección era elevado. En ese tiempo, la endemia tuberculosa registraba un alto porcentaje en Sud América y constituía una preocupación constante para Vera Barros quien se propuso promover un programa de control basado en tres pilares: prevención de la enfermedad por medio de la vacunación BCG indiscriminada; control bacteriológico de la población que se quiere proteger, mediante la instalación de laboratorios en todo el ámbito de la provincia, por lo menos en las regiones sanitarias; tratamiento correcto del enfermo tuberculoso bacte-bacilífero con la química antibiótico-terápica actualizada. Ésta era su propuesta y tras ese objetivo encaminó su acción. Respecto a la vacunación indiscriminada, frecuentemente insistía, en todas las jornadas, seminarios y congresos donde participó y presidió, que nada se logra vacunando un sector. Sostenía que se debía aplicar la vacuna antituberculosa BCG, vía intradérmica, al recién nacido y a toda la población. Y lo logró para todo el país.

En la ciudad de La Rioja fue presidente fundador de la Liga Argentina Contra la Tuberculosis La Rioja y fundador, en 1943, del Dispensario Central de la Liga Argentina Contra la Tuberculosis, filial La Rioja, ubicado en la calle Catamarca. Cuando el Dispensario cumplió 36 años, se le impuso el nombre “Dr. Enrique Vera Barros”. Lo sorprendente es que el homenajeado que trabajó y fue director por muchos años en este centro de salud, estaba a punto de cumplir 50 años al servicio de la medicina en nuestra provincia. Era el médico en actividad más antiguo de La Rioja.

No podemos olvidar su trascendencia nacional e internacional. Como profesional de la medicina, era admirable su precisión diagnóstica. Si sumamos el apasionado empeño por la investigación, su mérito es incalculable, lo cual trajo aparejado el reconocimiento provincial, nacional e internacional, lo que paso a enunciar sintéticamente. En la provincia fue Médico Jefe del Servicio de Clínica de Hombres del Hospital San Vicente de Paul, Médico Jefe del Servicio de Tisiología en el Hospital de Zona Presidente Plaza, Delegado Sanitario Federal en La Rioja, Asesor Técnico de la Liga Argentina contra la Tuberculosis en La Rioja y presidente fundador del Colegio Médico Gremial, entre otras designaciones y reconocimientos por su incansable labor. A nivel nacional presidió las Jornadas de Tisiología y Neumonología del Noroeste Argentino, fue vicepresidente del X Congreso Argentino de Tisiología y Neumonología, fue incorporado como miembro de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires, la más alta distinción otorgada por esa institución. Ya era Académico de Ciencias Médicas de Córdoba y miembro de la Comisión Nacional de Tuberculosis. A nivel internacional fue distinguido como miembro del Colegio Americano de Enfermedades Torácicas con sede en Estados Unidos y designado miembro titular de la Unión Internacional contra la Tuberculosis con sede en Paris. Presidió el Quinto Simposio Anual de Antibióticos de Washington.

Dentro del campo cultural fue presidente fundador del Museo Cultural Riojano, presidente de SADE filial La Rioja, presidente del Consejo General de Educación de la Provincia, presidente honorario y vitalicio del Instituto Popular Educativo Riojano y un promotor y luchador incansable por la creación de la Universidad Popular Riojana, obra que se concretó y funcionó bajo su presidencia, haciendo posible que todos los riojanos pudieran acceder a estudios superiores universitarios. Pero no quedaron ahí sus aspiraciones pues continuó bregando por la Universidad Provincial de La Rioja, a través de publicaciones periodísticas y actuando como presidente fundador del Movimiento Pro-Universidad de La Rioja. Este movimiento fue el germen de una comisión ejecutiva presidida por Vera Barros que unificó los esfuerzos que venían realizando el Movimiento Pro-Universidad y el Movimiento Queremos Universidad Riojana, en la década de 1970.

Vera Barros tenía una visión clara y precisa sobre la realidad socio política de La Rioja y del país de su tiempo. Escribió “Desarrollo Socio Económico de las Comunidades” (Revista Planteo. La Rioja 1968), “Sobre el Problema Médico Social del Niño Escolar Riojano” (Revista de Higiene y Medicina Escolar, 1942), “Alimentación y Desnutrición del Escolar en La Rioja” (Talleres Gráficos. Córdoba, 1983), “La Leche en la Alimentación del Escolar Riojano. Factores médicos, sociales y económicos” (Instituto Agrario, 1946). Esto es sólo una muestra de su atención y preocupación por la salud de los niños en las comunidades más desprotegidas. En tal sentido hizo las gestiones necesarias y logró el suministro de la Copa de Leche en las escuelas de La Rioja, contando con el apoyo del diputado nacional Alfredo Palacios quien visitó esta ciudad y entabló una amistad duradera con Vera Barros.

Para terminar y repitiendo que lo expuesto sobre la obra y publicaciones del Dr. Enrique Vera Barros, es solamente un muestreo reducido, mencionaré tres publicaciones: “Hogar Escuela - Olvidada Solución para La Rioja” (Revista Planteo, 1968), “Evolución de la Medicina en La Rioja” (Boletín de la Academia Nacional de Medicina de Buenos Aires. Vol. 59, 1985), “Historia de la Medicina de La Rioja” (Talleres Gráficos, Córdoba 1983)

Termino expresando que éste es un pasaje apresurado sobre la vida y obra de Enrique Vera Barros. Personalidades como la suya requieren un volumen completo con el análisis concienzudo sobre su paso generoso por este mundo. Los riojanos tuvimos la suerte de contarlo entre tantos hombres y tantas mujeres que pasaron sembrando lo que aún hoy recibimos. ¡Gracias doctor Enrique!

LA AUTORA

Alicia Corominas nació en La Rioja. Su campo de acción abarca la educación, el arte y la investigación. Escribió artículos y documentos publicados en diarios provinciales y en la “Revista Latinoamericana de Innovaciones Educativas”. Elaboró el proyecto “La integración de las áreas disciplinares en la escuela primaria. Núcleo generador de aprendizaje el cólera. Uso del diario como recurso educativo”, seleccionado por el Ministerio de Cultura y Educación de la República Argentina y publicado en la «Revista Latinoamericana de Innovaciones Educativas”, Año IV, N° 9, de la O.E.A. (1992). Integró la comisión de elaboración, producción, diseño y evaluación de la obra “Enseñar a pensar modos de conservar produciendo”, (6 tomos) destinados a capacitación docente. Publicó los poemarios: “Como el ave”, “Lágrimas celestes”, “Tres indecisas lágrimas”, “Gota a gota” (poemas y textos breves) y “Así te nombro, mi Rioja” (poemas históricos y microrrelatos). Antologías. “El amor de los riojanos”, “voces con alas”, “Antología federal de poesía. Región noroeste”, Consejo Federal de Inversiones (CFI; “Tu” tercera antología poética del tercer concurso internacional de poesía. Madrid, España. Antologías “Los imagineros”I, II y III. Publicaciones en revistas y libro digital proyecto BCR, “100 poetas por la paz”, entre otros. Publicó las obras de investigación histórica “Técnicas artesanales. Conservación y desarrollo en La Rioja”. Investigación sobre artesanías tradicionales de la provincia. “Desandando La Rioja” (2 ediciones). Investigación interdisciplinaria sobre las culturas prehispánicas que ocuparon el actual territorio de la provincia. “Severa Villafañe. Una historia inconclusa” (dos ediciones) investigación histórica sobre una mujer riojana. “Persistente esclavitud. Formas actuales de discriminación y sometimiento”.

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