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1591 Cultura + Espectáculos LANZAMIENTO

Las despedidas que habitan en la noche

En “Ayúdame a pasar la noche”, el escritor y periodista santafesino Rogelio Alaniz construye una delicada constelación de microrrelatos donde la memoria, el amor, la pérdida y la muerte dialogan con la experiencia cotidiana. El libro acaba de ser publicado por Palabrava y se suma a una obra literaria que lleva décadas explorando las complejidades de la condición humana.

En tiempos dominados por la velocidad, la sobreinformación y el ruido permanente, hay libros que proponen un gesto sencillo pero cada vez más necesario: detenerse. Ayúdame a pasar la noche, la nueva obra de Rogelio Alaniz, pertenece a esa clase de libros. Publicado por la editorial Palabrava dentro de la colección Rosa de los Vientos, el volumen reúne 120 páginas de relatos breves que invitan a una lectura pausada, atenta a los matices de las emociones y a las pequeñas revelaciones que suelen esconderse en la vida cotidiana.

La contratapa define la propuesta como un conjunto de microrrelatos tejidos con la esencia misma de la existencia. Y, en efecto, Alaniz despliega una escritura que se mueve con naturalidad entre la ficción y la realidad, construyendo personajes que interpelan al lector desde zonas reconocibles: el amor, la amistad, la nostalgia, la traición, el engaño y el dolor.

A lo largo de sus páginas aparece también una presencia constante: la muerte. No como un acontecimiento extraordinario, sino como una sombra inevitable que acompaña cada experiencia humana. En ese diálogo permanente con las ausencias y los fantasmas del pasado, los relatos adquieren la forma de múltiples despedidas. Cada texto, identificado apenas por un número, parece ofrecer una nueva manera de decir adiós.

Sin embargo, lejos de instalarse en la tristeza, el libro propone una reflexión sobre la urgencia de vivir. Los recuerdos, las pérdidas y las contradicciones personales se convierten en materia narrativa para explorar aquello que nos vuelve profundamente humanos. En ese sentido, Ayúdame a pasar la noche funciona como un espejo en el que el lector puede reconocer sus propios miedos, anhelos y fragilidades.

Disponible en la tienda on line de editorial Palabrava: https://www.editorialpalabrava.com.ar/productos/ayudame-a-pasar-la-noche-de-rogelio-alaniz/

Compartimos con nuestros lectores su prólogo, escrito por el autor y el primer relato:

A manera de prólogo “Ayúdame a pasar la noche”, es el título de una canción escrita por Kris Kristofferson y es la música que John Hus ton eligió para su película “Ciudad dorada”. Y yo sería un tramposo, o algo peor, si desconociera cómo influyeron esta canción y esta película en estos relatos.

Hablo en este libro de hombres y mujeres para quienes vivir es una rutina complicada y dolorosa.

Hablo de perdedores colocados en ese lugar por los azares del destino, porque se lo busca ron o porque viven en una sociedad que en ciertas circunstancias suele ser despiadada.

Hablo de personas para quienes la noche no es la estación de la paz y el reposo sino el lugar de las pesadillas, esas horas oscuras que transcurren con la lentitud exasperante que marcan las agujas del reloj de la taberna de un puerto.

Hablo de personas que conocen de “la poesía cruel de no pensar más en mí”, pero sin embargo alientan la ilusión de que la vida puede permitirles subir al ring a pelear el último round.

Hablo de hombres y mujeres que necesitan, a veces sin saberlo, a veces como una dolorosa revelación, que alguien los ayude a pasar la noche, una ayuda que no se confunde con la limosna, la caridad o la asistencia social, sino con la íntima necesidad de vivir un instante, no mucho más que eso, de amor, porque presienten que el ayer está en ruinas, el futuro es un hueco oscuro contemplado con ojos insomnes, y porque saben que a cierta hora de la noche la vida duele y para ese dolor no hay anestesia.

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Cuando de tu viejo amigo no tengas noticias y el flamante amigo te aburra; cuando el whisky pierda el gusto porque le pusiste demasiado hielo; cuando la música te fastidie porque -aunque te cueste reconocerlo- tu oído se educó para oír otros tonos; cuando camines por alguna calle y percibas que más allá del estrépito de la ciudad, algo perdiste, algo quedó olvidado, entonces, cuando todas estas pequeñas pero persistentes desgracias empiecen a repetir se con demasiada frecuencia, cuando algunos recuerdos que creíste olvidados para siempre se empecinen en estar presentes como una pesadilla, como una lastimadura que no cicatriza, como un sabor amargo en la boca, entonces, repito, te acordarás de mí y para tu desgracia o tu pena no podrás evitarlo.

Los domingos a la tarde, por ejemplo, los in sufribles e inhóspitos domingos a la tarde, cuando el sol se despida detrás de los edificios torres que impiden que la luz entre por la ventana de tu dormitorio en el que dormimos tantas veces, cuando llegue esa hora en que el silencio de la casa te haga sentir la mujer más abandonada y más triste del mundo y el ventilador del techo, el pesado y monótono movimiento de sus paletas sean algo así como el símbolo de tu cansancio y tu miedo, te acordarás de mí, aunque más no sea para mitigar el tedio, disimular las penas, olvidar aquello que no sabes olvidar o no te resignas a aceptar que se terminó para siempre.

Esas noches de tormenta, de relámpagos y truenos, esas noches en que pareciera que los demonios se han soltado, y te sientas indefensa y sola y ten gas miedo hasta de los ruidos más inocentes, por más que la casa disponga de alarma y vigilancia privada; esas no ches en las que te acurrucas temblando en un costado de la cama entre la pared y la almohada, te acordarás de mí y de aquellos momentos cuando dormíamos abrazados y creíamos con fe de creyentes que nadie ni nada podría separar nos.

Entonces, digo, te acordarás de mí. No podrás evitarlo, nunca podrás evitarlo, aunque te lo propongas, aunque te pongas de rodillas, aunque recurras a la asistencia de un analista o aunque cambies de amante y de hotel y de ciudad y de marca de vino todas las noches. Te acordarás de mí sabiendo que ya no hay posibilidad de retorno, que no hay lugar para las disculpas, para el perdón, incluso, para permitirme aceptar que la culpa, si es que hubo alguna culpa, estuvo de mi lado, que te mentí, te lastimé y te ofendí como un canalla o como un pobre tipo... y sin embargo…

EL AUTOR

Rogelio Alaniz nació en la provincia de Santa Fe y pasó su infancia en Sunchales. Más tarde se radicó en la ciudad de Santa Fe, donde desarrolló una extensa carrera académica, periodística y literaria.

Fue profesor de Historia Institucional Argentina en la Universidad Nacional del Litoral, donde también dictó Historia Social y Política Argentina en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Asimismo, se desempeñó como docente de Sociología Argentina y como adjunto en la cátedra de Historia Social y Económica Argentina de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Su labor educativa se extendió también a la Licenciatura en Periodismo de la UNL.

En paralelo, construyó una destacada trayectoria en los medios de comunicación. Sus columnas en el diario El Litoral y en el diario Clarín, junto con su presencia en programas radiales como Hoy y mañana, emitido por LT10, lo convirtieron en una de las voces más reconocidas del periodismo santafesino.

Como narrador, Alaniz cuenta con una producción sostenida que incluye novelas como Mala suerte si ando solo, Aquellos fueron los días, Derecho viejo, Bajo el resplandor de Granada y Quién mató al Bebe Uriarte. Esta última trascendió el ámbito literario al ser adaptada para una serie policial emitida por la TV Pública, con actuaciones de Adrián Navarro, Miguel Ángel Solá, Federico Luppi y Leonora Balcarce.

Con Ayúdame a pasar la noche, Alaniz vuelve a demostrar que la brevedad puede contener universos enteros. Sus relatos condensan vidas, conflictos y emociones en pocas líneas, recordándonos que las historias más profundas no siempre necesitan muchas páginas para dejar huella. En esa apuesta por la síntesis y la sensibilidad, el autor ofrece un libro que acompaña al lector como una conversación íntima en medio de la noche, cuando las preguntas esenciales vuelven a hacerse escuchar.

LANZAMIENTO LIBROS ROGELIO ALANIZ AYUDAME A PASAR LA NOCHE
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