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1591 Cultura + Espectáculos REFLEXIONES

Las deudas de amor no se saldan

El amor tiene un nivel de reciprocidad: yo te ayudo y vos me ayudás; yo te doy y vos me das; yo te acompaño y vos me acompañás. Pero hay un nivel más profundo que es el de “dar sin esperar nada a cambio”.
Bernardo Stamateas

Por Bernardo Stamateas

Esta reflexión surgió de la lectura de un pasaje muy hermoso donde encontré la siguiente expresión: No le deban nada a nadie sino el amarse los unos a los otros. El amor tiene un nivel de reciprocidad: yo te ayudo y vos me ayudás; yo te doy y vos me das; yo te acompaño y vos me acompañás. Pero hay un nivel más profundo que es el de “dar sin esperar nada a cambio”. Uno da por el placer de hacerlo, por el deseo de entregar algo a alguien, sin esperar nada del otro.

Mis padres llegaron de Grecia después de una guerra mundial. Mi papá llegó muy joven y en Argentina conoció a mi mamá. Él se dedicaba a la compostura de calzado. Tengo algunos recuerdos de haber ido a visitarlo a su local. Pero luego, con el tiempo, se enfermó de asma y tuvo que cerrar ese negocio. Entonces con mi mamá abrieron un kiosco en casa. Los vi trabajar a ambos incansablemente todos los días, levantarse a las cinco de la mañana y seguir hasta las doce de la noche.

Gracias al trabajo, los valores y la dedicación de ellos, mis hermanos y yo pudimos estudiar y crecer. Ahora bien, aunque yo les diera tiempo o dinero a mis padres, no podría saldar esa deuda de amor. ¿Por qué? Porque ellos no lo hicieron esperando algo de nosotros, sino por amor, por el placer de darles a sus propios hijos.

Si yo invito a alguien a comer y luego esa persona me invita a mí, la deuda queda saldada. Si yo ayudo a alguien y espero que esa persona luego me ayude y lo hace, la deuda queda saldada. Pero cuando uno da sin esperar nada, la deuda no se puede saldar. Aunque hoy le dé a mi mamá (mi papá ya está con el Señor) abrazos, cariño, dinero, etc., nada podrá saldar esa deuda de amor. Porque ellos lo hicieron con la absoluta libertad de hacerlo por amor.

De modo que ahora yo tengo una deuda pero, haga lo que haga, no puede ser saldada. ¿Qué podemos hacer entonces? Podemos saldar nuestras deudas de amor hacia adelante. Esto significa que buscamos a alguien a quien dar, ayudar, acompañar, sin esperar nada a cambio. Así, cuando miramos hacia adelante, expresamos el mismo amor que nos expresaron y estamos saldando una deuda que, de otra forma, nunca se terminaría de saldar.

¿Por qué las deudas de amor no se saldan?

Para que construyamos el hábito de dar generosamente a otros. Por eso, no le debemos nada a nadie; solo el amarnos los unos a los otros. Leí que a Viktor Frankl, quien estuvo en el campo de concentración de Auschwitz, en una oportunidad un hombre le dio un trozo de pan mirándolo a los ojos y le dijo: “Esto es para usted”. Sobre esa experiencia, él solía decir: “El pan alimentó mi cuerpo unos minutos, pero sus palabras alimentaron mi alma hasta el día de hoy”.

No nos cansemos de hacer el bien. Sigamos dando sin esperar nada a cambio y, al mirar hacia atrás, seamos agradecidos con todas las personas que nos han ayudado, nos han alentado, nos han acompañado, sin esperar nada a cambio.

EL AUTOR - Nacido en el barrio porteño de Floresta y de ascendencia griega, BERNARDO STAMATEAS tiene habilidad para el ajedrez, el clarinete y el saxofón. Luego de cursar la secundaria en los colegios Larroque y Mariano Moreno, estudió Licenciatura en Psicología en la Universidad Kennedy. Es Sexólogo Clínico. Hace dos años que es Doctor en Psicología, recibido en la Universidad del Salvador, Buenos Aires. Es Pastor de la Iglesia Bautista Ministerio Presencia de Dios, en el barrio de Caballito, Ciudad de Buenos Aires. Destacado escritor y conferencista a nivel nacional e internacional, recorrió seis veces el territorio argentino gracias a sus conferencias. Instagram @berstamateas // facebook.com/bernardostamateas // Live 9 p.m. todos los miércoles.

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