Brasil volvió a despedirse antes de tiempo de una Copa del Mundo. La derrota por 2-1 frente a Noruega en los octavos de final del Mundial 2026 no solo significó una nueva eliminación inesperada, sino que profundizó una racha que ya lleva casi un cuarto de siglo: la selección más ganadora de la historia sigue sin poder conquistar su ansiada sexta estrella.
El campeón de Corea-Japón 2002 parecía destinado a iniciar una nueva era de dominio. Con Ronaldo, Rivaldo, Ronaldinho, Cafú y Roberto Carlos, aquel equipo levantó el quinto título mundial y alimentó la sensación de que Brasil seguiría marcando el rumbo del fútbol. Sin embargo, desde entonces la historia fue muy distinta.
En Alemania 2006 llegó una de las primeras grandes decepciones. El llamado "cuadrado mágico", integrado por Ronaldinho, Kaká, Adriano y Ronaldo, no logró cumplir con las expectativas y cayó en cuartos de final ante Francia. Cuatro años más tarde, en Sudáfrica 2010, el equipo dirigido por Dunga fue eliminado por Países Bajos luego de comenzar ganando el partido.
El golpe más duro de todos ocurrió en casa. En Brasil 2014, la histórica goleada 7-1 sufrida frente a Alemania en semifinales quedó grabada para siempre como el "Mineirazo", una herida que todavía duele en el fútbol brasileño. Si bien posteriormente venció a Países Bajos en el partido por el tercer puesto, aquella caída marcó un antes y un después.
En Rusia 2018, Bélgica frenó las ilusiones de un equipo liderado por Neymar y dejó nuevamente a Brasil sin semifinales. Cuatro años después, en Qatar 2022, Croacia lo eliminó por penales en cuartos de final luego de un empate que parecía encaminado hacia una clasificación brasileña.
Ahora, en Norteamérica 2026, el golpe tiene otro protagonista inesperado. Noruega, impulsada por una brillante actuación de Erling Haaland, venció 2-1 y escribió una de las páginas más importantes de su historia futbolística, mientras Brasil volvió a marcharse antes de lo imaginado.
La llegada de Carlo Ancelotti había despertado una enorme expectativa. El técnico italiano asumió con la misión de devolverle a Brasil el protagonismo perdido y romper una sequía que ya se extendía por 24 años. Sin embargo, el objetivo quedó nuevamente inconcluso.
La eliminación abre inevitables interrogantes. Brasil continúa produciendo algunos de los mejores futbolistas del mundo, pero ya no ejerce el dominio que caracterizó a las generaciones de Pelé, Zico, Romário, Ronaldo o Ronaldinho. En un fútbol cada vez más equilibrado, el peso de la historia parece no alcanzar.
La selección que más Copas del Mundo ganó sigue siendo una potencia, pero los resultados muestran una realidad incómoda: desde aquel inolvidable título de 2002, el trofeo más importante del fútbol siempre terminó en manos de otro. La sexta estrella, una obsesión nacional, deberá seguir esperando.
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