Desde el minuto cero, antes que empiece el partido final, los riojanos ocuparon la Plaza 25 de Mayo, para poder alentar el equipo argentino.
No importó el resultado. Todos alentaron el equipo argentino y pese al resultado, todos pusieron su aliento, sus ganas de poder llegar al bicampeonato. Más allá del resultado, los riojanos ocuparon las calles y todo fue una fiesta. Así el pueblo riojano festejó el subcampeonato.
Si bien, el resultado no fue el esperado, la alegría se notó en cada una de las esquinas, al igual que en cada una de las instancias de esta Copa del Mundo del Fútbol Masculino.
Los colores de la camiseta argentina se notaron en cada esquina del centro capilino, en cada bocizano que el pueblo pudo tener entre sus manos y eso es lo que vale.
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