
Por Lucas Malfatti
Carolina Sá no para de cumplir desafíos y en los últimos días realizó una de las proezas que tenía pendiente. La nadadora chamicalense, que pese a sus dificultades físicas día a día se supera logrando hitos increibles, ahora cumplió con el sueño de nadar en el cráter “Corona del Inca”.
Se trata del lago navegable más alto del mundo, que se encuentra en el departamento Vinchina, en la zona precordillerana riojana, a 5.530 metros de altura, y que tiene el agua a una temperatura de bajo cero.
De esta manera, Carolina instituyó un récord mundial de nado, siendo la primera vez que una persona logra nadar a esa altura.
La chamicalense es tricampeona del Regional NOA de Aguas Abiertas, hace unos días recibió un reconocimiento por parte del senado de la nación y el año pasado cumplió otro de sus sueños, que era compitir en el Mundial de Aguas Frías en el Glaciar Perito Moreno.

Sin embargo, este desafío en Laguna Brava, tiene un sentido especial, ya que más allá de lo deportivo y el record que signfica a nivel mundial, está estrictamente relacionado con su constante reconocimiento a los combatientes de Malvinas, a quienes tiene presente en cada competencia en la cual participa.
"Le juré a los veteranos que los iba a llevar a lo más alto posible. Por eso, cuando vi que Corona del Inca estaba a más de 5.500 metros, me propuse nadarlo para cumplir con esa promesa", contó a NUEVA RIOJA tras concretar el desafío.

"Me dijeron que estaba loca, porque no había oxígeno", contó y agregó: "me decían que no iba a poder, que el agua estaba congelada, pero cumplí. Subi caminando, bajé caminando y lo nadé, llevando a los combatientes a lo más alto", remarcó emocionada.
La proeza fue cumplida este sábado 26 de marzo, a pocos días de cumplirse el 42° aniversario del inicio de la guerra, lo cual terminó siendo una señal más del destino, que también quiso homenajear a los combatientes.
Tras cumplir con su logro, Carolina Sá se acordó que aquellos que la ayudan constantemente en cada desafío y en ese marco, agradeció al gobernador Ricardo Quintela, al intendente de capital, Armando Molina, y al secretario de deportes, Jorge Córdoba.
Un equipo detrás de la proeza
Para poder llevar a cabo este gran desafío, Carolina Sá estuvo acompañada por un gran equipo, que cumplió con diferentes funciones durante la travesía.
Uno de ellos es el escribano Pedro Rojo, quien realizó el acta con la cual se certificó el record. En diálogo con NUEVA RIOJA, contó algunos detalles interesantes que grafican la importancia de la proeza.
En cuanto a la temperatura, detalló que en el momento en que Carolina Sa nadó en el cráter (a las 11.15) la temperatura ambiente era de 3°, en tanto que el agua estaba a 7,3°. "Pese a no estar bajo cero, el agua se encontraba congelada en su superficie, como consecuencia a la altura en la cual se encuentra la laguna", explicó.
"Iba rompiendo hielo en cada brazada", detalló Rojo, quien indicó que "la ventana climática ideal para hacerlo era a mediados de febrero, máximo a fines de febrero, porque en esta época, el espejo de agua se comienza a congelar. Por eso es tuvo que romper algunas partes para poder nadar". El escribano además certificó Carolina Sá nadó en una extensión de 30 metros.
El equipo también contó con la participación del médico Lucas Bielsa, que supevisó el estado de salud de la nadodora, el entrenador, Manuel Perea, que la acompañó al ingresar y salir del agua; José Bocchi y Isabel Pizzi Pacheco, que estuvieron en la camioneta de apoyo y llevaron el oxígeno, y los guías de la agencia Águila Mora, Ariel Barrera y Sául Gordillo, quienes asistieron en el ascenso y descenso al cráter.

Carolina va por más
Pese a haber instaurado el record mundial, fiel a su costumbre, Carolina Sá va por más, ya que el año que viene tiene previsto volver a "Corona del Inca", para poder nadarlo a lo ancho, en una extensión aproximada de 2 km. A priori, parece ser algo difícil de cumplir, pero para esta incanzable nadadora, ya quedó claro que no hay imposibles.
Comentarios