La clasificación ante República Democrática del Congo le permitirá a Inglaterra volver a disputar un partido mundialista en el Estadio Azteca por primera vez desde 1986. Allí, hace exactamente cuatro décadas, Diego Maradona protagonizó una de las actuaciones más extraordinarias de todos los tiempos y dejó una herida imborrable en la historia del fútbol inglés.
El triunfo por 2 a 1 sobre República Democrática del Congo depositó a Inglaterra en los octavos de final del Mundial 2026 y le regaló una cita cargada de historia. El próximo rival será México y el escenario, el mítico Estadio Azteca, el mismo que el 22 de junio de 1986 fue testigo de una tarde que trascendió el deporte para convertirse en leyenda.
Aquella jornada, correspondiente a los cuartos de final del Mundial de México 1986, enfrentó a dos selecciones atravesadas además por el contexto político y emocional posterior a la Guerra de Malvinas. Pero el partido terminó siendo recordado por una razón mucho más poderosa: la actuación de Diego Armando Maradona.
El capitán argentino llegaba como la gran figura del torneo, pero lo que hizo aquella tarde superó cualquier expectativa. A los 51 minutos abrió el marcador con una acción que todavía genera debate. Tras una pared y un rebote dentro del área, Maradona saltó junto al arquero Peter Shilton y tocó la pelota con su puño izquierdo antes que el guardameta inglés pudiera despejarla. El árbitro tunecino Ali Bin Nasser convalidó el gol y la imagen quedó inmortalizada como "La Mano de Dios".
Lo extraordinario fue que apenas cuatro minutos después llegó una obra que eclipsó incluso la polémica anterior. Maradona recibió la pelota en campo propio, giró y comenzó una carrera imposible. Dejó atrás a Peter Beardsley, eludió a Peter Reid, aceleró entre Terry Butcher y Terry Fenwick, siguió avanzando con la pelota pegada al pie, volvió a superar a Butcher y terminó dejando en el camino a Peter Shilton antes de definir casi sin ángulo. Fueron poco más de diez segundos que cambiaron para siempre la historia de los Mundiales.
Desde la cabina de transmisión, el relator Víctor Hugo Morales acompañó la jugada con un relato que también quedó grabado en la memoria colectiva de habla hispana. Su célebre "Barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste?" terminó convirtiéndose en una frase inseparable de aquel gol.
La selección inglesa de entonces contaba con varias figuras importantes. Además de Shilton, uno de los arqueros más destacados de su generación y dueño del récord de presencias con la camiseta inglesa durante muchos años, estaban Gary Lineker, máximo goleador del Mundial con seis tantos, Glenn Hoddle, Terry Butcher, Terry Fenwick y Peter Reid. Sin embargo, ninguno pudo detener a un Maradona que jugó probablemente el mejor partido individual que haya ofrecido un futbolista en una Copa del Mundo.
La derrota por 2 a 1 quedó grabada como una de las más dolorosas para Inglaterra. Gary Lineker descontó en el tramo final y le dio suspenso al encuentro, pero los ingleses no lograron evitar la eliminación. Argentina siguió avanzando, derrotó a Bélgica en semifinales y luego venció a Alemania Federal en la final para conquistar su segunda Copa del Mundo.
Ahora, cuarenta años después, Inglaterra volverá a caminar por el túnel del Azteca en busca de un lugar entre los ocho mejores del Mundial 2026. La mayoría de los protagonistas de aquella tarde ya forman parte de los libros de historia, pero los fantasmas permanecen. Cada rincón del estadio parece recordar la corrida de Maradona, la estirada impotente de Shilton y el grito eterno de "barrilete cósmico" que convirtió un gol en una pieza inmortal del patrimonio futbolístico mundial.
El rival esta vez será México, impulsado por el fervor de su público y por la ilusión renovada tras romper una larga racha de frustraciones en los cruces eliminatorios. Pero para Inglaterra, el regreso al Azteca tendrá inevitablemente un significado adicional: volver al lugar donde el mejor jugador de todos los tiempos escribió una de las páginas más extraordinarias que haya conocido el fútbol.
Comentarios