La guerra entre Rusia y Ucrania volvió a intensificarse en las últimas horas con una nueva seguidilla de ataques que dejó al menos 14 muertos, entre ellos cuatro niños, y varios heridos en distintas zonas del frente, mientras ambos gobiernos intercambiaron acusaciones por los bombardeos contra objetivos civiles.
Del lado ruso, las autoridades instaladas por Moscú en la región ucraniana de Zaporiyia, parcialmente ocupada por las tropas rusas, denunciaron que un ataque ucraniano contra un complejo turístico ubicado en la localidad de Kirilivka provocó la muerte de ocho personas y dejó numerosos heridos.
El gobernador prorruso Evgueni Balitski sostuvo que el ataque impactó sobre instalaciones civiles y aseguró que entre las víctimas había menores de edad. Horas más tarde, elevó el balance a 11 fallecidos y 16 heridos, incluidos cinco niños, y acusó a Kiev de haber atacado deliberadamente a la población civil.
Los ataques en Ucrania
Por su parte, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, informó que bombardeos lanzados por Rusia causaron al menos seis muertos y diez heridos entre la tarde del viernes y la mañana de este sábado.
El mandatario expresó sus condolencias por las víctimas registradas en Sloviansk, donde varios edificios residenciales resultaron destruidos, y denunció que las fuerzas rusas utilizaron dos misiles y cerca de 160 drones en la última ofensiva. Además, señaló que nuevos ataques provocaron daños en más de diez edificios de viviendas.
En paralelo, Zelenski afirmó que Rusia sufrió casi 225.500 bajas militares entre muertos y heridos en los primeros siete meses del año, una cifra que, según sostuvo, supera incluso la cantidad de soldados incorporados durante ese mismo período.
El jefe de Estado ucraniano también denunció que Moscú busca profundizar su cooperación militar con Corea del Norte, al asegurar que el Kremlin prepara el despliegue de unos 30.000 efectivos norcoreanos y la incorporación de nuevos sistemas de misiles balísticos suministrados por Pyongyang.
Mientras continúan los combates y se multiplican las denuncias cruzadas, las perspectivas de una negociación de paz siguen siendo remotas y el conflicto mantiene un elevado costo humano para la población civil de ambos lados del frente.
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