La Cámara Olivícola de San Juan dio un paso más en su rechazo al acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea y endureció su postura a través de un comunicado oficial, en el que alerta sobre las consecuencias directas que el tratado podría tener sobre la producción de aceite de oliva y empleo.
La advertencia apunta al texto del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur, recientemente postergado por el Parlamento Europeo y remitido a la Justicia, que podría poner en jaque a la actividad. Además, cabe señalar que el acuerdo será tratado en el Congreso durante el período de sesiones extraordinarias previsto para febrero.
La Cámara Olivícola de San Juan fijó su postura frente al acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, al que no rechaza de manera directa, pero sí le plantea fuertes reparos.
Desde la entidad advierten que el pacto, tal como está planteado, no representa un esquema de libre comercio sino uno de “competencia subsidiada”, con efectos concretos sobre las economías regionales, el empleo, la inversión y el arraigo territorial.
“Este acuerdo no es una discusión técnica ni lejana. Tiene consecuencias directas y concretas sobre la producción de aceite de oliva”, señalaron desde la cámara, al tiempo que aclararon que el planteo no busca proteger ineficiencias, sino evitar una competencia desleal sostenida por subsidios estatales europeos.
Los planteos
El principal temor del sector es que el acuerdo exponga a la producción argentina a competir en condiciones desiguales con el mayor productor mundial de aceite de oliva: España. Actualmente, la Argentina aplica un arancel cercano al 31,5 % al aceite de oliva importado, mientras que Brasil —principal destino del aceite argentino— mantiene uno del 10 %. El acuerdo con la Unión Europea prevé una reducción progresiva de esos aranceles en un plazo de 15 años, hasta llegar a cero.
Para la Cámara Olivícola, reducir o eliminar esos aranceles sin corregir las asimetrías existentes implicaría abrir el mercado a aceites europeos producidos bajo fuertes esquemas de subsidios. España concentra cerca del 50 % de la producción mundial de aceite de oliva y sostiene gran parte de su actividad a través de la Política Agraria Común (PAC), además de ayudas nacionales y regionales.
Según explican, estos apoyos permiten que aceites europeos ingresen a precios más bajos, incluso con menores niveles de eficiencia productiva.
Los datos productivos reflejan esa distorsión: mientras en zonas de España los rindes oscilan entre 300 y 700 kilos de aceite por hectárea, en San Juan se alcanzan entre 1.500 y 1.700 kilos, con sistemas tecnificados, riego por goteo y cosecha mecanizada.
El foco en Brasil y los costos
Uno de los mayores focos de preocupación es el mercado brasileño, que importa más del 95 % del aceite que consume y aparece como un destino estratégico para la Argentina.
Desde la cámara advierten que una baja de aranceles también en Brasil facilitaría el ingreso de aceites europeos, que ya hoy compiten en góndola a igual o menor precio que los nacionales.
A este escenario externo se suman los altos costos internos que enfrenta la producción local: impuestos, cargas laborales, logística y energía. En San Juan, además, el cultivo depende del riego por goteo, con un fuerte impacto energético. La provincia concentra unas 18.000 hectáreas productivas y más del 90 % del aceite elaborado es extra virgen, lo que convierte a la olivicultura en una de las actividades clave de su economía.
Desde la cámara señalaron que el planteo ya fue elevado al Gobierno y, si bien valoran el plazo de 15 años para la desgravación arancelaria, consideran que no alcanza.
Entre las propuestas figuran mantener el arancel mientras persistan los subsidios europeos y avanzar en políticas compensatorias internas. “El problema no es la eficiencia, sino competir contra un producto cuyo precio no refleja su costo real”, concluyeron.
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