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Sociedad

Donación de sangre: una pequeña acción que salva 4 vidas

Se conmemora el Día Mundial del Donante de Sangre y el lema de la campaña 2026 es “Una gota de humanidad. Dona sangre. Salva vidas”.

El Día Mundial del Donante de Sangre se conmemora cada 14 de junio, se trata de una fecha instituida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para agradecer a los donantes voluntarios, para recordar que la sangre no se compra ni se fabrica y que la única forma de obtenerla es a través de la donación.

El lema de la campaña 2026, “Una gota de humanidad. Dona sangre. Salva vidas”, pone el acento en la dimensión más humana del gesto: cada donación es un acto de compasión, solidaridad y cuidado por los demás.

Donar sangre es una de las expresiones más puras de altruismo porque quien dona no sabe a quién ayudará ni espera nada a cambio y cada unidad de sangre donada se separa en componentes -glóbulos rojos, plaquetas y plasma- que se destinan a pacientes oncológicos, personas accidentadas, cirugías complejas, trasplantes, partos con complicaciones y enfermedades crónicas.

Más allá del impacto clínico, el beneficio más gratificante es profundamente humano y solidario: el saber que, con ese único y desinteresado acto, una sola donación tiene el poder de salvar hasta cuatro vidas.

“La sangre no puede producirse de forma artificial, no hay nada que la reemplace. Necesitamos que la sangre esté esperando al paciente, y no el paciente esperando a la sangre. Para eso, tenemos que concientizar a la comunidad, porque todos en algún momento podemos necesitar sangre. Tenemos que pensarlo como una acción habitual, que nos demandan unos pocos minutos, pero su impacto es clave: puede salvar hasta cuatro vidas”, resalta el Dr. Oscar Rabinovich del Servicio de Hemoterapia del Hospital Británico (M.N. 52.542).

Según la Organización Mundial de la Salud, los países de ingresos altos tienen una tasa de donación de sangre de 31,5 por cada 1.000 personas, en tanto en los países medianos altos es de 16,4 y 6,6 en los de ingresos medianos bajos y solo el 5,0 en los de ingresos bajos, respectivamente. El Ministerio de Salud de la Nación estima que, si entre el 3% y el 5% de los ciudadanos donara sangre dos veces por año en forma estratégica, se cubrirían las necesidades de todo el país.

“La donación voluntaria y habitual es el pilar de un sistema de salud seguro. No donamos para alguien en particular: donamos para que la sangre esté disponible cuando cualquiera de nosotros la necesite. Es un gesto simple, seguro, que demora menos de una hora y que expresa lo mejor de nuestra condición humana”, destacó la Dra. María Valeria El Haj, directora médica Nacional de Ospedyc.

En Argentina, la mayor parte de las donaciones todavía se realizan por reposición, es decir, cuando un familiar o amigo lo necesita. El desafío es construir una cultura de donación voluntaria y repetida, que garantice disponibilidad de sangre segura durante todo el año y no solo ante la urgencia.

“La sangre se necesita permanentemente porque cualquiera de nosotros puede requerir recibir sangre por distintos motivos, ya sea en situaciones de emergencia o no, y debe poder contar con una transfusión en el momento que la necesita”, explica la Dra. Alejandra Vellicce (M.N. 96.668), jefa del Departamento de Hemoterapia del Hospital de Clínicas de la UBA.

¿Por qué la donación habitual refuerza la seguridad transfusional?

Este año se impulsa un cambio de paradigma que es dejar atrás el modelo de reposición para enfocarse en la donación 100% voluntaria habitual y para lograrlo, se fomentan acciones que acercan a la comunidad la posibilidad de donación afuera de hospitales, en alianza con empresas e instituciones educativas.

La evidencia científica y los estándares internacionales demuestran que las donaciones voluntarias y repetidas en el tiempo son el pilar fundamental para la seguridad transfusional. Al respecto, desde el Servicio de Hemoterapia del Británico detallaron que “el donante voluntario y habitual acude con plena conciencia de su estado de salud y por puro altruismo. Cuando la persona no está vinculada a la donación bajo una urgencia, se elimina la presión que a veces lleva a ocultar factores de riesgo. De esta forma, el proceso es mucho más seguro y se logra un stock de componentes sanguíneos siempre disponible y estable”.

“En muchos casos, las personas tienen la intención de donar sangre, pero les resulta complejo por la rutina de la vida diaria. Por eso estamos trabajando junto a distintos aliados para facilitar el acceso en las mismas condiciones de seguridad que lo harían en el hospital. Hemos tenido muy buena recepción por parte de empresas, que alientan la donación entre sus colaboradores cediendo espacio para que puedan sumarse de forma ágil durante la jornada laboral”, comentaron desde el Servicio.

¿Quiénes pueden donar sangre?

Pueden donar todas las personas que cumplan con estos requisitos básicos:

Tener entre 18 y 65 años (los mayores de 65 pueden hacerlo con evaluación médica previa).

Pesar más de 50 kilos.

Sentirse bien de salud el día de la donación, sin fiebre, gripe ni infecciones.

Concurrir con DNI.

No estar en ayunas: se recomienda un desayuno habitual, evitando lácteos y alimentos grasos en las horas previas.

Haber descansado al menos 6 horas la noche anterior.

No haberse realizado tatuajes, piercings o procedimientos similares en los últimos 6 a 12 meses.

No haber tenido cirugías ni procedimientos invasivos recientes (se evalúa en la entrevista).

Entre una donación y otra deben transcurrir al menos 8 semanas: los hombres pueden donar hasta 4 veces por año y las mujeres hasta 3. Tomar medicación no siempre impide donar; en cada caso, un profesional realiza una entrevista confidencial y una evaluación previa que garantiza la seguridad tanto del donante como del receptor.

El procedimiento es sencillo y seguro: todo el material utilizado es estéril y descartable, no existe ningún riesgo de contraer enfermedades por donar, y el organismo recupera el volumen donado en pocas horas. Luego de la extracción solo se recomienda una buena hidratación y evitar esfuerzos físicos intensos durante el resto del día.

¿Cómo es el proceso de donación?

Todo el procedimiento demanda alrededor de 45 minutos, desde el ingreso al hospital hasta la finalización de la donación.

Al llegar, el donante presenta su DNI y completa un formulario con datos confidenciales. Luego se realiza una breve entrevista médica, se controla la temperatura y la presión arterial y se efectúa un análisis de laboratorio para determinar el grupo sanguíneo. Finalmente, se lleva a cabo la extracción de aproximadamente 450 mililitros de sangre.

“El proceso está rigurosamente controlado para asegurar la seguridad tanto del donante como del receptor. Se utiliza material estéril, se realiza un estricto control médico y se llevan a cabo estudios de calidad de la sangre, incluyendo pruebas para detectar enfermedades como VIH, hepatitis, Chagas, entre otras”, dice Vellicce.

DÍA MUNDIAL DEL DONANTE DE SANGRE
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