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1591 Cultura + Espectáculos EL PERIODISMO BAJO LA LUPA

Juan Avellaneda: “La política empezó a ver al periodista como otro puño adicional”

"Si bien la opinión periodística es, quizás, la parte más rica y atractiva de nuestro trabajo, debe ser honesta, explícita y descubierta; nunca solapada ni camuflada como si fuera una crónica objetiva. Mezclar ambas cosas deliberadamente atenta contra la naturaleza de la información".

Juan Avellaneda propone una mirada profundamente crítica sobre el presente del oficio periodístico, atravesado -sostiene- por la precarización laboral, las presiones políticas y la pérdida de honestidad intelectual dentro de la profesión. En sus respuestas, el periodista riojano describe un escenario donde el trabajador de prensa queda atrapado entre las necesidades económicas, las líneas editoriales y las tensiones constantes con el poder político.

Al mismo tiempo, reivindica las plataformas digitales como una posibilidad de emancipación frente a las estructuras tradicionales de los medios y plantea que el principal desafío del periodismo actual pasa por adaptarse con creatividad, resiliencia y profesionalismo a las nuevas formas de comunicar. Con una fuerte defensa del rigor informativo y de la necesidad de separar crónica y opinión, Avellaneda sostiene que el periodismo sigue siendo una herramienta indispensable para acercar a la sociedad a la verdad y para resistir cualquier intento de disciplinamiento sobre la tarea periodística.

¿QUÉ SIGNIFICA HOY EJERCER EL PERIODISMO EN LA ARGENTINA, EN UN CONTEXTO DE FUERTE CONFRONTACIÓN ENTRE EL PODER POLÍTICO Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN?

Hoy, significa resistir en un frente de tormenta que tiene dos aristas muy complejas. Por un lado, la desnaturalización del oficio a través de la militancia y la opinión solapada. Si bien la opinión periodística es, quizás, la parte más rica y atractiva de nuestro trabajo, debe ser honesta, explícita y descubierta; nunca solapada ni camuflada como si fuera una crónica objetiva. Mezclar ambas cosas deliberadamente atenta contra la naturaleza de la información. Por otro lado, está la arista económica y laboral, que es feroz. Asistimos a una fuerte presión de las empresas periodísticas hacia sus redactores y trabajadores, lo que lamentablemente abre la puerta a la autocensura como mecanismo de supervivencia para preservar el laburo. En un contexto de tanta precarización, el hilo siempre se corta por lo más delgado. En medio de esta pinza -entre la bajada de línea y la necesidad económica- la gran válvula de escape y novedad son las plataformas digitales. Nos dan la oportunidad genial de desmarcarnos de la línea del medio tradicional al que pertenezcamos cuando este nos asfixie, permitiéndonos preservar nuestra identidad, tratar de mantener claras las ideas de sesgo, crónica y opinión, y construir un espacio de honestidad directa con la comunidad.

¿CREÉS QUE EN LOS ÚLTIMOS AÑOS SE DETERIORÓ LA RELACIÓN ENTRE LA DIRIGENCIA POLÍTICA Y EL PERIODISMO? ¿CÓMO IMPACTA ESO EN EL TRABAJO COTIDIANO? ¿CONSIDERÁS QUE SE VE AFECTADA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Sin duda, el deterioro es evidente y profundo. La política empezó a ver al periodista como otro puño adicional -ese puño que empuña la pluma para escribir el relato que al poder le conviene- o como un adversario, y no como un fiscalizador necesario. Hay una pretensión constante de colonizar la mano del periodista, y esto es algo que en lugares pequeños como nuestra provincia se nota muchísimo más. Acá no hay anonimato; el trato es directo y las presiones se sienten en el cuerpo a cuerpo cotidiano. En el trabajo diario, cuando te negás a ser esa pluma dócil, el impacto es inmediato: las fuentes se cierran, el acceso a la información se restringe y el respeto institucional se rompe. Más que una censura explícita a la libertad de expresión, lo que se genera es un sutil mecanismo de disciplinamiento. Al señalar o asfixiar económicamente al que no se deja domesticar, el poder político no solo vulnera el oficio, sino que termina afectando el derecho fundamental del ciudadano a recibir una información plural, honesta y, como mencioné antes, con el menor sesgo lograble.

¿CUÁL ES HOY EL PRINCIPAL DESAFÍO DEL PERIODISMO RIOJANO: SOSTENER LA INDEPENDENCIA, ADAPTARSE A LAS NUEVAS PLATAFORMAS O SOBREVIVIR ECONÓMICAMENTE?

Para responder a esto, primero hay que hacer una distinción fundamental. El primer desafío del periodista, como trabajador, es sobrevivir en su profesión u oficio; la precarización económica es una realidad innegable en nuestra provincia y sin el sustento básico no hay espacio para nada más. Sin embargo, el principal reto del periodismo es sobreponerse a los desafíos tecnológicos, agregando la creatividad, la adaptabilidad y la resiliencia al maletín de la expertiz. No se trata solo de sostener la independencia en abstracto, sino de entender que las nuevas plataformas no son una amenaza, sino la vía de emancipación que comenté antes. El periodismo riojano debe perderle el miedo a la tecnología, incorporarla con audacia y usar esa creatividad para conectar de manera genuina con la comunidad. Sobrevivir en lo económico nos mantiene en pie hoy; adaptarnos con resiliencia es lo que va a garantizar que sigamos siendo necesarios mañana.

LAS REDES SOCIALES CAMBIARON LA VELOCIDAD DE LA INFORMACIÓN, PERO TAMBIÉN LA AGRESIVIDAD DEL DEBATE PÚBLICO. ¿CÓMO CONVIVE HOY EL PERIODISTA CON LA EXPOSICIÓN Y EL ATAQUE PERMANENTE?

Convivir con esto exige una enorme madurez y, sobre todo, una profunda responsabilidad ética. Es innegable que hoy las plataformas digitales nos exponen a un nivel de hostilidad inédito. Siento que tenemos que nadar en aguas enrarecidas, pero eso no nos da derecho a expeler nuestros propios desperdicios mientras nadamos. El ataque permanente y la agresión del debate público a veces tientan al periodista a subirse al ring o a contestar con la misma moneda para alimentar el algoritmo. Ahí es donde se pierde el eje. La violencia del entorno no justifica que contaminemos el debate con nuestros propios sesgos, enojos o bajezas. La única forma de convivir con esa exposición y salir ileso es aferrarse más que nunca al profesionalismo. Frente al ruido enrarecido de las redes, la respuesta del periodista debe ser más serenidad, más datos contrastados y más respeto por la audiencia.

¿SENTÍS QUE LA SOCIEDAD SIGUE CONFIANDO EN EL PERIODISMO? SI NO ES ASÍ, ¿QUÉ DEBERÍA HACER LA PROFESIÓN PARA RECUPERAR CREDIBILIDAD?

Aquí tenemos que volver a distinguir entre personas y profesión. La sociedad no ha dejado de confiar en el periodismo como necesidad institucional o como herramienta para acceder o acercarse a la verdad; lo que está en crisis es la confianza en las personas que ejercen el oficio de manera deshonesta. Cuando los ciudadanos ven periodistas que actúan como militantes, que solapan su opinión, que se convierten en el “puño” de la política o que expelen sus propios desperdicios en las redes, la decepción es con el profesional, no con la profesión. Para recuperar esa credibilidad, la receta es volver a las bases de la profesión. El periodismo, en ese aspecto, no necesita reinventarse, necesita que las personas que lo ejercemos recuperemos la honestidad intelectual. Se recupera demostrando en el día a día que se puede mantener la pluma limpia, separando la crónica del comentario y admitiendo los errores con humildad cuando nos equivocamos. La confianza se destruye en masa, pero se reconstruye de a uno: persona por persona, con cada ejemplar, cada programa, cada entrega.

EN TIEMPOS DONDE CUALQUIERA PUEDE COMUNICAR DESDE UN CELULAR, ¿QUÉ DIFERENCIA AL PERIODISMO PROFESIONAL DEL RESTO DE LOS DISCURSOS?

Hoy la tecnología democratizó la emisión; cualquiera tiene una imprenta o un canal de televisión en el bolsillo. Pero emitir no es informar. Lo que diferencia al periodismo profesional del resto de los discursos es, justamente, el contenido del maletín de la expertiz y el rigor del método. El ciudadano con un celular muestra un fragmento, un hecho aislado o, muchas veces, una descarga catártica de opinión. El periodista profesional, en cambio, procesa esa realidad: contrasta las fuentes, busca el contexto, separa la crónica del comentario y trabaja con la obsesión de ayudar a la sociedad a acceder o acercarse a la verdad, no a su verdad personal.

¿QUÉ REFLEXIÓN TE GENERA ESTE NUEVO DÍA DEL PERIODISTA? ¿HAY ALGO PARA CELEBRAR O ES UN MOMENTO MÁS DE RESISTENCIA Y DEFENSA DEL OFICIO?

Siempre hay que celebrar, pero también resistir y defender. Para mí, este Día del Periodista será, fundamentalmente, un momento de introspección y de honestísima autopercepción. Hay que celebrar el orgullo y la nobleza de un oficio que sigue siendo vital para la comunidad. Pero, al mismo tiempo, nos toca resistir desde el adentro -contra la precarización que empuja a la autocensura y contra la tentación de mimetizarnos con el barro del entorno- y defender el oficio desde el afuera, frente a los ataques y la pretensión constante del poder político de disciplinar nuestra pluma. Este día no es para el festejo vacío, sino para mirarnos al espejo y evaluar con absoluta honestidad desde qué lugar estamos ejerciendo.

¿POR QUÉ SEGUÍS HACIENDO PERIODISMO?

Sigo haciendo periodismo por la necesidad de decir, y de ensayar todas las formas posibles de hacerlo. En un escenario tan complejo, uno comprende que la unidad fundamental de este oficio siempre es uno mismo: esa línea editorial interna, insoslayable y trazada a fuego, que decide qué fuentes buscar y con qué herramientas contar la realidad. Al final del día, el periodismo es un acto continuo de edición. Editamos cuando elegimos qué leer y dónde mirar; editamos cuando le impregnamos intención, tono y velocidad a nuestra voz frente al micrófono; y editamos, también, cuando elegimos transformar un dato crudo en una canción, en una imagen, en un video o en una narrativa con Inteligencia Artificial. Sigo acá porque ese laboratorio de formatos, esa soberanía absoluta para elegir cómo contar el mundo, es el ejercicio de libertad más puro que conozco.

Juan Avellaneda es trabajador de medios de comunicación de Chilecito, con experiencia en radio, televisión y plataformas digitales. Su perfil combina el ejercicio periodístico con una mirada crítica sobre las nuevas formas de comunicar.

PERIODISMO DÍA DEL PERIODISTA 7 DE JUNIO
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