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1591 Cultura + Espectáculos LA COLUMNA DE PAULA

¡La libertad: la mejor amiga de la paz!

Creo que el ser humano siempre busca estar mejor, ser mejor, vivir mejor y a veces lo encuentra de la mano de otros seres que lo guían, que lo impulsan a sentirse mejor para vivir y ser un ser que se abraza en paz con libertad a sí mismo y al prójimo en sociedad.
Lic. Paula Monsberger

Por Lic. Paula Monsberger

Como en cada una de mis columnas, siempre busco informar con respeto y conocimiento sobre diferentes aspectos en todas las áreas en las cuales el ser humano, la sociedad y las naciones cumplen un rol y forman parte. Una de mis anteriores columnas fue una que me ha gustado mucho la cual hablaba de mi amiga la paz...

En ésta columna de hoy, abarcaremos el tema de la mejor amiga de la paz: LA LIBERTAD. Qué palabra que lleva a controversia entre los seres humanos y pueblos, cuando en realidad si me baso en el pensamiento simple del cotidiano vivir de las personas, siempre escucho en la mesa de un café o en la calle decir a las personas, “pues hazlo eres libre” o “pues déjalo si no eres feliz, eres libre” o también “quién te detiene, cambia de trabajo si no te gusta, eres libre” y así muchos conceptos más. “La libertad no consiste en hacer lo que nos gusta, sino en tener el derecho a hacer lo que debemos” me dice mi San Juan Pablo II. En realidad la libertad empieza con la responsabilidad de cada ser humano y termina donde comienza el derecho a la libertad que también posee el otro, siempre y cuando ese ser y ese otro sean responsables de no sobrepasar sus límites por encima de lo que se extralimita a su propia libertad.

“La libertad consiste en reconocer los límites”, me dice Jiddu Krishnamurti. Convengamos que hay libertades que no son de uno sino de la sociedad toda. Pero las que pertenecen a cada ser humano, implican sostener tolerancia con opiniones ajenas, aceptación a las ideas del otro y una apertura mental u “open mind” a no tener prejuicios respecto a los que piensan diferente. Ya lo enseñaba Immanuel Kant: “a que pensemos por nosotros mismos aceptando el conocimiento previo como punto de partida”.

De esta manera la libre expresión de opinión es un estado de derecho donde se ofrece al ser humano la seguridad jurídica de no estar sometido a la arbitrariedad del poder.

Ese no sometimiento se logra de la hermandad amiga de la paz abrazando la libertad de los seres humanos y las sociedades en las que habitan. Por ejemplo, veamos algunos paises donde la libertad económica, social, individual abraza la paz en la convivencia con estabilidad, desarrollo y crecimiento. Ejemplo de ellos son Australia, Austria, Suiza, Singapur, Dinamarca, Japón, Uruguay, y algunos otros.

Mi objetivo no es enumerar países sino darnos cuenta que en sociedades libres debe reinar un ambiente de paz. Recuerdo las palabras de nuestro ex Presidente Carlos Menem: la libertad es desarrollo y el desarrollo conlleva a la paz.

Imagina tu casa, tu familia, tu barrio, donde no pudieras ser libre para decidir qué vestir, qué consumir, qué estudiar, o simplemente trabajar, comprar lo que desees con tu trabajo, y que te sea propio y nadie te lo arrebate, o que tus hijos no pudieran estar contigo. ¿Vivirías en paz y feliz? Piensa tu respuesta.

Recuerdo leer a nuestro escritor José Martí que dice: “La libertad es el derecho de todo ser humano a ser honesto, a pensar y a hablar sin hipocresía”.

“Todo parece imposible, hasta que se hace”, contestaría Nelson Mandela.

Por supuesto le contesta Aristóteles: “El que ha superado sus miedos, será verdaderamente libre”.

No lo dudo dice Voltaire: “El ser humano es libre en el momento en que desea serlo”. Sin olvidar que “la responsabilidad es el precio de esa libertad”, pone en palabras Elbert Hubbard. “Claro, pues ser libre no es sólo deshacerse de las cadenas de uno mismo, sino vivir de una forma que respete y mejore la libertad de los demás”, dice con su voz Nelson Mandela.

Ya lo creo, así le contesta Abraham Lincoln: “los que niegan la libertad a otros no la merecen para ellos mismos”. “La libertad es como un regalo que te es dado una vez; nunca se recupera si se pierde”, decía Jean Jacques Rousseau.

Tuve la suerte de vivir en persona el antes y después del Muro de Berlín. De abuelos padres inmigrantes es mi origen, parte de mi familia no emigró a la Argentina y quedaron en Europa. Aún siento esos pasos acercándose al muro para reencontrarse con el resto de la familia del otro lado. Ese fue un momento único donde el pueblo y los seres habitantes de un lado y otro se abrazaron en paz con libertad después de muchos años. No olvido ese 9 de noviembre de 1989...

Creo que el ser humano siempre busca estar mejor, ser mejor, vivir mejor y a veces lo encuentra de la mano de otros seres que lo guían, que lo impulsan a sentirse mejor para vivir y ser un ser que se abraza en paz con libertad a sí mismo y al prójimo en sociedad.

De vez en cuando podemos asistir nuevamente a esos momentos únicos como lo fue el abrazo en el Muro de Berlín, donde la gente quiso volver a abrazar la paz con libertad, y lo lograron con mucho esfuerzo, respeto, responsabilidad, trabajo y tiempo.

Todo lleva tiempo. Criar un hijo, verlo crecer, desarrollarse, que se emancipe y vuele al mundo con las alas de enseñanza y libertad que como padres debemos darle.

Todo lleva tiempo. Enamorarnos del otro de sus imágenes internas que no podemos ver a simple vista.

Todo lleva tiempo. Abrazar una gran amistad construida en años y aceptar las diferencias que nos hacen libres.

Todo lleva tiempo. Estudiar una profesión y especializarnos en ella para dar lo mejor al prójimo.

Todo lleva tiempo. Confiar. Construir. Trabajar en equipo. Conocernos.

Estoy convencida que los muros que caen para que los seres humanos vuelvan a abrazar la paz con libertad dependen exclusivamente de seres humanos que se han abrazado y se abrazan a ellos mismos con paz y libertad y desean que todos nos abracemos con la misma libertad que nos permitirá vivir en paz. Por eso estimados lectores, quiero terminar la columna de hoy con la manera más bella de elegir un camino, cada uno sabe qué camino elige en su vida y si ese camino lleva o no a abrazarte con paz en libertad.

“No hay camino hacia la paz, la paz es el camino” Mahatma Gandhi.

¡Hasta el siguiente camino, estimado lector!

LA AUTORA

PAULA MONSBERGER ES: MAGISTER EN RELACIONES INTERNACIONALES. LIC. EN CIENCIA POLÍTICA, RELACIONES INTERNACIONALES Y COMERCIO INTERNACIONAL. PROFESORA DE ALEMÁN. MAESTRA EN DECLAMACIÓN Y RECITADO. CONDUCTORA DE RADIO Y TV. ACTRIZ.

LA COLUMNA DE PAULA

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