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1591 Cultura + Espectáculos EL PERIODISMO BAJO LA LUPA

Matías Vergara: “Debemos seguir siendo esa piedra en el zapato que incomoda al poder”

"El periodismo siempre estuvo enfrentado con el poder político, en parte porque el propio periodismo puede entenderse como un cuarto poder: el poder de la opinión pública, el poder de leer y analizar el termómetro social".

Matías Vergara reflexiona sobre el presente del oficio periodístico desde una mirada profundamente vinculada al rol social de la comunicación. En sus respuestas sostiene que el periodismo continúa siendo una herramienta fundamental para analizar la realidad, contrastar discursos y acercar información útil a las audiencias en un contexto marcado por la polarización política, la sobreinformación y la crisis de credibilidad.

También pone el foco en las dificultades económicas que atraviesa el sector en La Rioja, el impacto del llamado “periodismo militante” sobre la confianza pública y la necesidad de adaptarse a nuevas plataformas sin resignar rigor ni responsabilidad profesional. Vinculado desde siempre al mundo de la comunicación por su historia familiar y su experiencia en medios locales, reivindica el oficio como una tarea necesaria para incomodar al poder, reflejar problemáticas sociales y construir una sociedad mejor.

¿QUÉ SIGNIFICA HOY EJERCER EL PERIODISMO EN LA ARGENTINA, EN UN CONTEXTO DE FUERTE CONFRONTACIÓN ENTRE EL PODER POLÍTICO Y LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN?

Creo que, en mayor o menor medida, el periodismo siempre estuvo enfrentado con el poder político, en parte porque el propio periodismo puede entenderse como un cuarto poder: el poder de la opinión pública, el poder de leer y analizar el termómetro social. Quizás sea el único de los poderes no verticalistas y más amplios, donde hoy cualquiera puede entrar y tener una voz propia, algo que en los otros tres poderes tradicionales —Ejecutivo, Judicial y Legislativo— no sucede. Considero que ejercer periodismo hoy es explicar la realidad de las cosas y lograr que eso sea útil para que nuestras audiencias puedan entender mejor lo que pasa y tengan una herramienta más al momento de tomar decisiones. Todos los gobiernos comunican de manera parcial y poco transparente, ya sea porque no les conviene ser auténticos o por la propia dinámica de la política. Analizar, contrastar y debatir son pilares fundamentales del rol que ejercemos, porque al final del día el periodismo es un servicio.

¿CREÉS QUE EN LOS ÚLTIMOS AÑOS SE DETERIORÓ LA RELACIÓN ENTRE LA DIRIGENCIA POLÍTICA Y EL PERIODISMO? ¿CÓMO IMPACTA ESO EN EL TRABAJO COTIDIANO? ¿CONSIDERÁS QUE SE VE AFECTADA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

Pienso que, en realidad, gran parte de la dirigencia política ayudó a construir la figura del “periodista militante”. Entonces, desde ese lugar, las relaciones suelen deteriorarse principalmente con aquellos periodistas que no militan las acciones o ideas de un sector o gobierno determinado. Las escaladas de la política —o de los propios voceros del poder— contra el ejercicio del periodismo no dejan de sorprenderme. Desde el asesinato de José Luis Cabezas, pasando por funcionarios rompiendo tapas de diarios o diciendo “apenas sos un periodista” en conferencias de prensa, hasta policías disparándole a la cabeza a Pablo Grillo o golpeando ferozmente al colega Luis Lobos, e incluso un presidente afirmando que “no odiamos lo suficiente a los periodistas”. Más allá de los colores políticos, todos forman parte de una misma lógica de poder que muchas veces no tolera lo más genuino de nuestra tarea: investigar, preguntar, buscar y revelar situaciones de interés que benefician a unos pocos o afectan a millones de personas. Creo que, después de tantos años de democracia y con el avance de la tecnología, hoy resulta muy difícil coartar totalmente la libertad de expresión. Sí siguen existiendo actos que la restringen o intentan condicionarla, pero prohibirla por completo, afortunadamente, ya no parece posible.

¿CUÁL ES HOY EL PRINCIPAL DESAFÍO DEL PERIODISMO RIOJANO: SOSTENER LA INDEPENDENCIA, ADAPTARSE A LAS NUEVAS PLATAFORMAS O SOBREVIVIR ECONÓMICAMENTE?

Por el contexto de crisis, claramente el primer objetivo es sobrevivir económicamente. Hoy son muy pocos los periodistas que pueden sostener su vida únicamente haciendo periodismo; muchos tienen una segunda ocupación para poder subsistir. En términos salariales, la mayoría de los colegas trabaja en negro y, en comparación con otras provincias, en La Rioja se paga entre un 50% y un 60% menos por tareas similares. Más allá del contexto particular de La Rioja, donde en mayor o menor medida gran parte de la actividad gira alrededor del Estado provincial, también es cierto que el sector privado y empresarial prácticamente no apuesta económicamente al periodismo. Y eso hace muy difícil alcanzar una independencia real. Es muy común escuchar a distintos actores acusar al periodismo de ser “pautero” o “ensobrado”, pero muchas veces esas mismas personas no son capaces ni siquiera de pagar la suscripción a un diario o publicitar sus negocios, empresas o emprendimientos en medios locales. Si no invertís un peso en la industria comunicacional de tu provincia, tampoco podés juzgar con tanta facilidad cómo hace un periodista para sostener su trabajo. Distinto es el debate cuando realmente existe un acompañamiento económico al sector. Muchos cuestionan al periodismo por el tema de la pauta oficial, pero pocos entienden que también es una herramienta institucional destinada a comunicar actos de gobierno. El problema aparece cuando ese concepto se tergiversa y algunos creen que recibir pauta implica justificar o defender cualquier acción de una gestión. Son dos cosas completamente distintas y, lamentablemente, hoy esa línea muchas veces se volvió difusa.

LAS REDES SOCIALES CAMBIARON LA VELOCIDAD DE LA INFORMACIÓN, PERO TAMBIÉN LA AGRESIVIDAD DEL DEBATE PÚBLICO. ¿CÓMO CONVIVE HOY EL PERIODISTA CON LA EXPOSICIÓN Y EL ATAQUE PERMANENTE?

Creo que debemos elegir qué batallas dar y, muchas veces, tomar lo que sucede en redes sociales como un dato más para analizar a la sociedad. En lo personal, las críticas en redes no me afectan demasiado. Entiendo cómo funciona el odio digital, el uso de perfiles falsos para direccionar opiniones o influir en algoritmos, y quizás por eso muchas veces siento que nada es del todo auténtico. De todos modos, soy consciente de que muchas de esas críticas o ataques pueden afectar seriamente la salud emocional e incluso la vida de quienes los sufren. Por supuesto, estoy totalmente en contra de diseminar odio, ya sea desde una red social, un micrófono o frente a una cámara. A veces también pienso que los entornos de quienes estamos expuestos públicamente terminan sufriendo más las críticas que nosotros mismos.

¿SENTÍS QUE LA SOCIEDAD SIGUE CONFIANDO EN EL PERIODISMO? SI NO ES ASÍ, ¿QUÉ DEBERÍA HACER LA PROFESIÓN PARA RECUPERAR CREDIBILIDAD?

Depende mucho del tipo de información, del hecho y también del área en la que trabaje cada periodista. Por ejemplo, la información judicial, policial o social creo que todavía mantiene un alto nivel de credibilidad, porque la sociedad entiende que el periodismo sigue siendo una vía directa para visibilizar reclamos o situaciones concretas. En otras áreas, como la economía o la política, hay tantas lecturas y análisis sobre un mismo hecho que la confianza naturalmente tiende a debilitarse. Considero que la credibilidad no se recupera como un bien colectivo, sino desde lo personal: trabajando de manera crítica y objetiva, formando equipos con esa misma dinámica y siendo honestos con la audiencia respecto del lugar desde donde hablamos o pensamos determinadas cosas. El problema aparece cuando una postura ideológica lleva a justificar lo injustificable. Y ahí vuelvo a lo que mencionaba antes sobre el “periodismo militante”. Creo que esa forma de comunicar le hizo mucho daño a la credibilidad de nuestro trabajo. Muchas personas terminan pensando que todos los periodistas somos iguales, y la realidad es que, como en cualquier ámbito, hay de todo.

EN TIEMPOS DONDE CUALQUIERA PUEDE COMUNICAR DESDE UN CELULAR, ¿QUÉ DIFERENCIA AL PERIODISMO PROFESIONAL DEL RESTO DE LOS DISCURSOS?

Básicamente, el proceso de elaboración detrás de lo que decimos o publicamos. Nosotros tenemos la obligación de chequear datos y fuentes, contrastar información, investigar y, además, asumir una responsabilidad ética frente a la sociedad. No creo que debamos ponernos a la par de ciertos fenómenos emergentes, como algunos influencers de redes sociales, que muchas veces comunican sin ningún tipo de responsabilidad social o rigor informativo. Lo hacen porque pueden y porque existe un público que los consume. De todos modos, quienes hacemos periodismo también debemos entender que hoy existen nuevas audiencias y nuevas plataformas a las que tenemos que ir a buscar. Esos espacios, muchas veces dominados por discursos vacíos o información poco verificada, también pueden ser una gran oportunidad para aplicar nuestra experiencia y marcar una diferencia. Tenemos que ser capaces de jugar en más de una cancha. De hecho, personalmente suelo priorizar en redes a personas que, antes que influencers, son periodistas o tienen experiencia real en los temas que comunican, porque siento que hablan desde otro lugar y eso se nota.

¿QUÉ REFLEXIÓN TE GENERA ESTE NUEVO DÍA DEL PERIODISTA? ¿HAY ALGO PARA CELEBRAR O ES UN MOMENTO MÁS DE RESISTENCIA Y DEFENSA DEL OFICIO?

Me genera la reflexión de entender que somos un servicio para la sociedad y que debemos seguir siendo esa piedra en el zapato que incomoda a quienes detentan algún tipo de poder y toman decisiones en representación de muchos. Siempre hay una historia nueva para contar y siempre hay alguien que necesita de nosotros para reflejar algo que está pasando. Más que nunca debemos estar al lado de la gente que nos escucha, nos lee y nos mira, porque somos iguales a ellos, con la única diferencia de que tenemos un trabajo recontra copado que, en mi caso, implica laburar en la radio y en la tele. Nunca debemos desconectarnos de esa realidad. También creo que tenemos que celebrar la posibilidad de trabajar de lo que nos gusta, algo que no es tan común en un mundo donde mucha gente elige su trabajo solamente por una cuestión económica. Muchos de nosotros pasamos más horas dentro de una radio, un canal o una redacción que en nuestras propias casas, simplemente por el gusto de ejercer esta profesión u oficio. Después, claro que siempre vamos a tener que resistir y defender el oficio, porque en la medida en que seamos mejores en lo que hacemos, mayores van a ser también los ataques y las operaciones para desacreditarnos.

¿POR QUÉ SEGUÍS HACIENDO PERIODISMO?

Porque siento que desde ese lugar puedo aportar para que seamos una sociedad mejor. También porque nací en una familia profundamente vinculada a la comunicación. Mi viejo, “El Brujo” Vergara, y mi mamá, “La Negrita” Villafañe, dejaron todo para crear Radio Libertad, que fue la primera gran radio de La Rioja, y eso me marcó a fuego. En mi casa siempre hubo diarios, revistas, radios y noticieros prendidos en la tele. Se respiraba y se hablaba de periodismo y comunicación todo el tiempo. Y además sigo haciendo periodismo porque esta profesión tiene algo único: la amplitud y la generosidad para que, dentro de un mismo ecosistema, puedan convivir quienes tienen formación académica con quienes aprendimos desde la experiencia y el oficio de los años.

Matías Vergara es periodista y conductor, con experiencia en radio, televisión y plataformas digitales. Actualmente trabaja en Medios Rioja, donde integra el programa Alta Data.

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