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Periodismo: el afrodisíaco arte de preguntarse

¿El periodismo sigue verdaderamente interesado por seguir preguntando-se?
¿Hay algo más que podamos investigar en tiempos de vacíos filosóficos?
Definir actualmente lo que el periodismo es: implica aceptar que nos queda poco tiempo de existencia. Desde nuestro orfebre Johannes Gutenberg creador del primer eslabón del periodismo moderno con una de las mayores invenciones de alumbramiento universal «la imprenta» -a hoy– encontramos casi deshechos los colores de una profesión que supo ser motor de nuevos descubrimientos, cuyo verdadero propósito se apagó entre las olas de la marea.
Según los años pasaron las invenciones y creaciones fueron yendo en un camino de repetición donde el principal sentimiento fue desvaneciéndose entre sus propios pasos y sus propios límites. El periodismo supo alimentarse del rol que el mundo extendido en sus bordes, sus habitantes y sus creaciones desplegó
Reducido todo una sola esfera material, lo que nosotros podemos llegar a mostrar hoy ya no genera emoción. Se nos escapan de las manos esos temas capaces de llegar a nuestra consciencia como una sorpresa que enciende nuestro sistema reticular, activando las áreas de nuestro cerebro. Es casi como pretender que un músico tenga en su cofre una infinita capacidad de composición sin repetir armonías o melodías.
El sistema reticular activador (SRA) es un componente de la formación reticular en el cerebro de los vertebrados, ubicado a lo largo del tronco encefálico. Entre el tronco encefálico y la corteza, múltiples circuitos neuronales contribuyen al SRA. Estos circuitos permiten que el cerebro module entre ritmos de sueño lentos y rápidos, como se observa en el EEG. De esta manera, los núcleos que forman el SRA desempeñan un papel fundamental en la coordinación del ciclo sueño-vigilia y la vigilia. Los grupos de neuronas que componen el SRA son responsables de la atención, la excitación, la modulación del tono muscular y la capacidad de concentración.

Entonces:
¿Sobre qué podríamos ahondar para hacerles llegar un mensaje inspirador?
¿Acaso no está ya la verdad enterrada en nuestro antiguo mundo analógico?
Las profesiones, como casi todo lo que nos rodea, gozan de un ciclo de vida. Buscar verdades parece agotado, que nos mantuvo unidos por muchos siglos en un compromiso de transformación tremendamente enriquecedor e interesante.
Por el momento la información deglutió a la palabra o mejor dicho se adueñó del mensaje, la ficción desplazó los hombres que honestamente en algún momento tomaron la bandera de una búsqueda genuina por descifrar lo que nuestros sentidos más primarios no lograban percibir a simple vista. Nuestro instrumento fueron las preguntas: mayúsculas intenciones para llegar a lo más profundo de nuestra psiquis (así solíamos llamarla), esa estructura cuasi mística contenedora de emociones, las culpables de enaltecer nuestro frío esqueleto.
Hago hincapié en el preexistente proceso negador de querer mantener lo que ya murió, incluso el amor como solíamos conocerlo no existe más,. Hasta nuestro viejo yo ese que supimos tocar con nuestra palabra, nuestras manos y nuestra voz, hoy si apenas le queda la misteriosa fuerza del susurro. Las caricias ya no son nuestro fuerte, nos hemos acobardado, el proceso de intentar descubrir algo más por el momento parece haber quedado reservado a las nuevas generaciones cuyos tópicos-temas se irán construyendo en el mientras tanto -según lo que el contexto y la evolución de la especie dispare como cable conector.
La creatividad fue e imagino será (mientras algún lugar aún quede vacante en este cosmos) el proceso más interesante desarrollado por nosotros. Como esperanza debería poder tener un espacio. Su nombre seguro no será el mismo, quizá lo redecoremos como los nuevos “buscadores de proezas y propósitos”.
Sin verdades, con fantasías: lo revolucionario se ha vuelto completamente burgués, lo innovador murió entre las sábanas del control. La nómada tarea de la libertad de expresión por encontrar destinos deberá ser redireccionada hacia una nueva corriente. ¿Por qué no redefinir la extinta cultura con una nueva contracultura qué inspire?
LA AUTORA

MARÍA DEL PILAR CARABÚS. ABOGADA, ESCRITORA, COMUNICADORA, MBA “ESPECIALISTA EN DERECHO CONSTITUCIONAL Y DERECHOS HUMANOS” (MINORÍAS Y GRUPOS VULNERABLES) UNIVERSIDAD DE BOLONIA, ITALIA.

Autor: 103895|
DÍA DEL PERIODISTA PERIODISMO 7 DE JUNIO REFLEXION OPINION MARIA DEL PILAR CARABUS

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