Por Alicia Corominas
Ricardo Mercado Luna, a quien conocí personalmente, inspiraba admiración y cariño. Por su valía, hoy está presente aquí, como un merecido reconocimiento a su personalidad bondadosa y lúcida, su ejemplar vida hogareña, intelectual y política y porque siempre estuvo defendiendo la riojanidad, los derechos sojuzgados y sumergido en las letras.
Ricardo Mercado Luna nació en La Rioja, Capital, en 1932. Estaba escribiendo cuando nos dejó en 2005.
Ejerció la profesión de abogado defendiendo activamente la libertad de prensa, cuando sus amigos y compañeros periodistas eran cuestionados políticamente. Igual desempeño asumió en defensa de sacerdotes próximos a Monseñor Angelelli, a directivos y militantes de la C.G.T. y del gremio docente A.M.P., a los mineros de O.M.A. y a diversas organizaciones sociales. Igualmente corresponde destacar su activa participación política y docente en la provincia.
Como abogado constitucionalista dejó obras jurídicas muy valiosas, entre las que menciono:
. Esquema de ubicación para las constituciones riojanas
. Estabilidad del Empleado Público
. Derecho Constitucional
. Constituciones de La Rioja, antecedentes y texto vigente
. Pensamiento político y aporte de los juristas riojanos al país
. Constitución, política y sociedad
. Amparo por mora en la administración pública riojana
. ¿Pueden ser gobernantes de la Democracia quienes lo fueron durante los golpes de estado?
. Derecho Constitucional Provincial
. Invocación de la doctrina de la Real Malicia
. La Libertad de Prensa y su problemática existencial
Como historiador recordamos las siguientes obras:
. El viejo estilo
. Antecedentes electorales de La Rioja
. Historia de las Instituciones Políticas y Jurídicas de La Rioja
. Los coroneles de Mitre.
. Legitimidad y Mito
. La Rioja de los Hechos Consumados
. Los Rostros de la Ciudad Golpeada
. Enrique Angelelli, Obispo de La Rioja
. Solitarias Historias del Siglo que nos deja
. Vida Política y orden constitucional
La publicación de su libro Los coroneles de Mitre, junto a las defensas que ejerció en su profesión de abogado, le costaron la libertad por más de 3 años, en la década de 1970.
Sus obras literarias son pocas, pero igualmente valiosas:
. La Ciudad de los Naranjos
. Filemón Gómez: ¿existe? (cuento)
. El Arreo (cuentos)
. Cuentos indefensos (obra póstuma)
En este espacio, me referiré, en particular, a La Ciudad de los Naranjos:
Es un pequeño libro, aunque inmenso en la profundidad de su contenido y en la belleza de su prosa poética. Muestra la historia de la ciudad, contada por ella misma, como la protagonista de un cuento que transcurre desde su fundación y a través de los siglos. El principio de esta obra es majestuoso. En “Una Vieja Plaza por Prólogo”, Mercado Luna empieza diciéndonos: “Todos o casi todos los relatos sobre ciudades comienzan en sus plazas…” y luego nos adelanta que esta historia “… también comienza por una Plaza. Es la “Plaza Vieja” de la Ciudad de Los Naranjos. Imperturbable mirador hacia el pasado. Nostálgica síntesis de un ayer interminable.” En este prólogo describe los primeros faroles, las acequias que regaban sus naranjos, la estatua de San Martín en el centro de la plaza, el mástil de Belgrano, el proscenio donde la banda de música interpretaba la retreta, las calles periféricas empedradas por donde circulaban los mateos y, en los paseos de la Plaza Vieja, describe las celebraciones del Tinkunaco, los fuegos artificiales en los días patrios y las noches de Carnaval con la jubilosa frescura de serpentinas y papel picado. No se olvida de personajes pintorescos como “Chirino” en “el palo enjabonado” y recuerda también a “Mamerto” cantando, incansablemente, mientras recorría los paseos de la plaza.
Mercado Luna, con brillante y tierna sensibilidad, une la historia de la Ciudad con la verde presencia de naranjales y, cuando en su follaje prevalecía el blanco de la floración, “…la empecinada persistencia del aroma de sus azahares”.
Es éste el momento de esplendor de la Ciudad de los Naranjos, cuando el perfume saturaba el aire riojano. El aroma de los azahares cubría la pobreza, la inestabilidad política y los dolores históricos que se sucedieron por siglos.
Este pequeño libro es un compendio de historia emocionada, que transcurre desde su primer título, “El Pasado de la Ciudad”, donde Mercado Luna deleita con la mención de los sucesivos hechos, desde su fundación en La Conquista, para continuar en Las Primeras Familias Gobernantes, El Paso de los Caudillos y La Invasión. En este último subtítulo se puede leer: “La Ciudad de los Naranjos se estremeció al paso de la devastación. Los huertos, empalidecidos, parecían sollozar su desconcierto por los ojos abiertos y tristes de sus cercos aportillados”.
Es aquí donde Ricardo Mercado Luna habla sobre “los años de la invasión lanzada para apagar la resistencia y el nuevo orden surgido de “Pavón”. Menciona “los años de Arredondo, Paunero, Irrazábal, Sandes, Loyola y los otros coroneles de Mitre. Nombres de voces secas y vacíos de corazón.”, expresa.
También se refiere a la invasión del ejército nacional de Taboada, que concluyó en la batalla del “Pozo de Vargas” con la derrota a Felipe Varela, “el último de los grandes caudillos…” Concluye este pasaje con un párrafo estremecedor donde se lee: “Acallada la algarabía de los triunfadores, la ciudad, temblorosa aún, contemplóse a sí misma en el silencio de sus calles heridas; en el dolor y humillación de sus viviendas violadas”. Y finalmente nos dice: “Entonces, muy lentamente, transformando en infinita ternura la angustia que la devoraba, la ciudad comenzó a aquietar el polverío; a limpiar la cara sucia de sus modestas viviendas y, uno a uno, fue apaciguando a sus moradores; pero no se atrevió a decirles que esa batalla perdida, la transformaba en un latido fuera del corazón de un país que la rechazaba”.
El segundo título, “La Ciudad del Pasado”, consta de dos subtítulos: Despertar del Ayer y Aldea sin Apuros. El primero nos lleva a los barrios de Vargas, Cochangasta y Pango con sus callejones y huertos que se fueron cubriendo de naranjales. Las veredas de la ciudad también se vistieron de verdes naranjos y, con el tiempo, avanzaron hasta la Plaza Nueva, hoy 9 de Julio, “que nació con ellos”.
En el siguiente subtítulo, Aldea sin Apuro, nuestro autor continúa centrado en los naranjos riojanos que “no pudieron ser testigos de los alardes transfigurativos del progreso; aún sin ellos la ciudad mantendría los rasgos de una vejez cordial y apacible”. Habla sobre la fisonomía de la ciudad hacia finales del siglo XIX y describe las casonas señoriales, las calles de tierra, el insuficiente alumbrado público y el agua que continuaba corriendo por acequias.
El siguiente título, Las Escenografías Superpuestas, contiene cuatro subtítulos: Los Giros del Mando, Los Pasos sin Rastro de la Constitución, Los Juegos del Sarcasmo Político y La Evasión del Federalismo. En ellos va desarrollando las sucesivas hegemonías políticas, desde 1880 con Francisco Vicente Bustos. Trata velozmente sobre la obra de Joaquín V. González, autor del anteproyecto de la tercera constitución provincial y gobernador por un breve tiempo, pues prefirió continuar influyendo, desde el nivel nacional, en las candidaturas de los futuros gobernantes de su provincia. Mercado Luna prosigue mencionando revoluciones locales y aconteceres de los “fugaces gobiernos radicales”, que en la Ciudad de los Naranjos no modificaron la rutina habitual. Muestra también, con aguda ironía, el transitar de la política por estos lares, sin olvidar fraudes, acomodos, campañas electorales y las ya conocidas actitudes para atraer afiliaciones partidarias y votos. Es brillante la pintura histórica y el reconocimiento de la verdadera realidad del caudillismo riojano que, por muchos años, en la voz de sesgadas e interesadas interpretaciones, fue largamente desdibujado y negado. Mercado Luna destaca el mérito, como mensaje esclarecedor, de la obra “La Rioja Heroica”, de Dardo de la Vega Díaz.
Es dura la realidad que describe nuestro autor sobre el federalismo que se vivía en el momento que escribía La Ciudad de los Naranjos, y podemos agregar que, lamentablemente, persiste.
Finaliza el subtítulo La Evasión del Federalismo con el siguiente párrafo del que destaco un fragmento: “… la Ciudad de los Naranjos, sin presupuesto ni poder político, terminó evadiéndose en el juego de sus propias imaginaciones e ilusiones, exhibiéndose en los escenarios del folklore nacional, con la escarapela del federalismo clavada en su corazón de fantasía”.
El Lento y Fatal Retorno del Pasado es el último título de este bello libro. Contiene cuatro subtítulos: Tristeza de los Orillales, La Frustración del Espejismo, El Tapiz de la Ciudad y Camino hacia el Recuerdo. En el primero hace una dolorosa descripción de la ciudad que “…era también rancheríos desorganizados que subían y bajaban bordos desparejos, o se hundían en profundos peladales temblando en los días de viento.” Termina la descripción de las orillas olvidadas y su despiadada miseria, con este párrafo que bien puede adelantar una lejana bonanza: “Esa carencia extrema del trasmundo, se puso en evidencia notoria a poco de dar vuelta los años 40. Un sacudón desconocido, parecido a los agitares de la esperanza, transformó la desesperación y el abandono en comentarios vivaces y plenos de expectativas, que prontamente bajarían hasta el centro de la vieja ciudad para probarle que no eran simplemente sus “orillas”, eran también parte sustancial de su ser.”
Es bueno recordar que La Ciudad de los Naranjos fue escrita, eludiendo el control carcelario, mientras Ricardo Mercado Luna estaba en cautiverio. Él nos cuenta que lo dedicó para su hija Marcela y junto a una carta, nuestro autor recuerda: “… le enviaba estas páginas que, entonces manuscritas, debieron salir en puntillas de pie y la respiración contenida, para poder llegar a destino.”
Los últimos subtítulos tratan sobre los gobiernos que se sucedieron, sin pena ni gloria, entre 1950 y 1970 donde se encendieron muchas frustraciones, a tal punto que, la Ciudad “se encontró con que el desaliento había apagado la vocación secular de plantar naranjos.” Y así fueron llegando los nuevos tiempos con las transformaciones propias del progreso improductivo que poco a poco borraron esa tradicional y fresca armonía que la caracterizó. En palabras de su autor, “se alejó, a paso lento, por el nostálgico camino del recuerdo.”
Para terminar, menciono la obra póstuma de Ricardo Mercado Luna, prologada por su hija Marcela quien recibió una suerte de mandato paterno, cuando su padre le entregó una carpeta con varios cuentos, la mayoría inéditos. Esa carpeta llevaba escrito de su puño y letra, “Cuentos indefensos” y le pidió que los guardara. Amaba esos cuentos, pero no quería modificarlos más, lo que solía hacer cada vez que los leía. Marcela Mercado Luna los publicó respetando hasta ese título. “Cuentos indefensos” es una recopilación de aquello que él amaba. Son 15 cuentos que se desarrollan en distintos escenarios: ciudad, campo, cárcel. En ellos plasmó diversos estados emocionales: culpa, miedo, angustia, ternura, tristeza, dolor, todo dicho en su lenguaje poético y preciso.
Para terminar, quiero expresar que siempre resulta insuficiente y pobre todo lo que se pueda decir sobre la obra de Ricardo Mercado Luna, pero creo que, en Palabras sin Tiempo, no podía faltar este breve espacio reconociendo, aunque fuera una síntesis, todo lo que nos dejó este riojano de ley.
LA AUTORA
Alicia Corominas nació en La Rioja. Su campo de acción abarca la educación, el arte y la investigación. Escribió artículos y documentos publicados en diarios provinciales y en la “Revista Latinoamericana de Innovaciones Educativas”. Elaboró el proyecto “La integración de las áreas disciplinares en la escuela primaria. Núcleo generador de aprendizaje el cólera. Uso del diario como recurso educativo”, seleccionado por el Ministerio de Cultura y Educación de la República Argentina y publicado en la «Revista Latinoamericana de Innovaciones Educativas”, Año IV, N° 9, de la O.E.A. (1992). Integró la comisión de elaboración, producción, diseño y evaluación de la obra “Enseñar a pensar modos de conservar produciendo”, (6 tomos) destinados a capacitación docente. Publicó los poemarios: “Como el ave”, “Lágrimas celestes”, “Tres indecisas lágrimas”, “Gota a gota” (poemas y textos breves) y “Así te nombro, mi Rioja” (poemas históricos y microrrelatos). Antologías. “El amor de los riojanos”, “voces con alas”, “Antología federal de poesía. Región noroeste”, Consejo Federal de Inversiones (CFI; “Tu” tercera antología poética del tercer concurso internacional de poesía. Madrid, España. Antologías “Los imagineros”I, II y III. Publicaciones en revistas y libro digital proyecto BCR, “100 poetas por la paz”, entre otros. Publicó las obras de investigación histórica “Técnicas artesanales. Conservación y desarrollo en La Rioja”. Investigación sobre artesanías tradicionales de la provincia. “Desandando La Rioja” (2 ediciones). Investigación interdisciplinaria sobre las culturas prehispánicas que ocuparon el actual territorio de la provincia. “Severa Villafañe. Una historia inconclusa” (dos ediciones) investigación histórica sobre una mujer riojana. “Persistente esclavitud. Formas actuales de discriminación y sometimiento”.
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